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La sanidad no se vende, se recorta

Las políticas del Gobierno de la Comunidad de Madrid en las últimas legislaturas han llevado al empobrecimiento del servicio, lo que provoca graves deficiencias en la atención de los usuarios.

Por Marian Díaz

La sanidad madrileña es hoy en día un problema real, grave, acuciante, que ha entrado en fase de cuidados intensivos. La misma sanidad pionera en implantar el Código Ictus Pediátrico o de poner en marcha la primera consulta en España dedicada a la detección y seguimiento del Síndrome Post-Cuidados Intensivos Pediátricos pretende ahora reducir el acceso de los pacientes al nivel más básico y cercano de cuidado de la salud, a través del recorte en el horario de Atención Primaria.

Es grave que Madrid, siendo la segunda comunidad de mayor PIB a nivel nacional, sea a la vez la que menos destina a Sanidad. Y dentro de los presupuestos sanitarios madrileños ya de por sí escasos, tan sólo un 10% se dirige a la Atención Primaria. Y ahora pretende destinar aún menos. Tan sólo hace unos meses, el Gobierno regional enmascaraba un recorte más bajo la falsa apariencia de ofrecer nuevas medidas de conciliación de la vida familiar y laboral del personal sanitario, unas medidas que lo único que pretendían era reducir el horario de atención en los centros de salud.

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