La Justicia europea reconoce el derecho a devolver un colchón comprado online aunque esté desprecintado

El TJUE equipara este producto a las prendas de vestir, una categoría para la que se prevé expresamente que el comprador pueda devolverla tras probarlas.

La Justicia europea reconoce el derecho a devolver un colchón comprado online aunque esté desprecintado

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) ha reconocido este miércoles el derecho de los consumidores europeos a devolver un colchón que han adquirido por Internet incluso aunque la protección o embalaje haya sido retirada después de la entrega.

El TJUE ha determinado que, como en el caso de una prenda de vestir, el comerciante puede hacer que el colchón esté de nuevo en condiciones de ser comercializado sin incumplir las normas de salud e higiene mediante un tratamiento de limpieza o desinfección.

La Justicia europea resuelve la cuestión prejudicial elevada por el Tribunal Supremo Civil y Penal de Alemania, que preguntó por el caso de una ciudadana que adquirió un colchón en el sitio web de la empresa alemana slewo. Una vez retirada la capa de protección, lo devolvió y reclamó el precio de compra y los gastos de envío.

La empresa, sin embargo, considera que la clienta no podía ejercer el derecho de desistimiento porque la directiva sobre derechos de los consumidores lo excluye cuando se trata de "bienes precintados que no sean aptos para ser devueltos por razones de protección de la salud o de higiene y que hayan sido desprecintados por el consumidor después de su entrega".

En su sentencia, el TUE responde que la retirada de la capa de protección de un colchón adquirido en Internet "no priva a este de la posibilidad de ejercer su derecho de desistimiento".

En primer lugar, el Tribunal de Justicia de la UE señala que "no parece" que el colchón deje "definitivamente" de estar en condiciones de ser utilizado de nuevo por un tercero o vendido otra vez "por el mero hecho de que pueda haber sido utilizado".

En este sentido, los jueces europeos recuerdan que un mismo colchón sirve a sucesivos clientes en un hotel, que existe un mercado de ocasión para colchones y que los colchones utilizados "pueden ser objeto de una limpieza en profundidad".

En segundo lugar, el tribunal de Luxemburgo remarca que, a afectos del derecho de desistimiento, un colchón puede compararse con una prenda de vestir, una categoría para la que la directiva prevé expresamente la posibilidad de que el comprador pueda devolverla al término de la prueba.

En concreto, el TUE ha apuntado que "cabe presumir" que el vendedor, después de su devolución y mediante un "tratamiento de limpieza o desinfección", hacer que el colchón esté en condiciones de ser nuevamente utilizado por un tercero y, por tanto, ser comerciado de nuevo, sin contravenir los imperativos de protección de la salud o de higiene.

No obstante, la sentencia añade que el consumidor responde de toda depreciación que resulte de las manipulaciones que no sean necesarias para determinar la naturaleza, las características y el buen funcionamiento del colchón.

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