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Los peligros de la antivacunación

Después de décadas de control inmunológico, los movimientos en contra de las vacunas, sin ninguna evidencia científica, hacen que vuelvan los contagios por el virus del sarampión a escala mundial.

Por Lydia López

En 1980 el sarampión causaba más de dos millones de muertes al año en el mundo. Entonces no estaba generalizado entre la población el uso de la vacuna. Ahora, cuando creíamos que esta enfermedad estaba casi desaparecida, o al menos controlada, la situación ha cambiado y a principios de abril hemos conocido la existencia de un nuevo brote en la capital del mundo desarrollado, Nueva York. ¿El motivo? No es que haya una mutación del virus ni que las vacunas ya no tengan efecto para su prevención. Es, simplemente, que el movimiento antivacunas cada vez acoge a más adeptos sin que haya pruebas científicas que avalen sus teorías.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece unos datos provisionales para 2019 de los casos de contagio por esta enfermedad y señala que se han multiplicado por cuatro en todo el mundo entre los meses de enero y marzo, hasta llegar a los 112.000 contagios. E insistimos, no se trata de una cuestión relegada a los países menos desarrollados. En Nueva York, el foco de este nuevo brote de sarampión surgió en el barrio judío ultraortodoxo de Williamsburg, en Brooklyn, cuya comunidad rechaza la vacunación. Es el segundo que ocurre en 25 años en los Estados Unidos, con 359 casos desde el pasado octubre. Y no es la única ciudad del llamado primer mundo donde ha ocurrido. En Italia y Francia la falta de vacunación también ha creado brotes del virus entre la población.

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