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Julian Assange: el megalómano que ayudó a cambiar el mundo

Tras la decisión de Ecuador de revocar su asilo y su detención por parte de las autoridades de Gran Bretaña, es un buen momento para repasar el documental 'Risk', de Laura Poitras.

Por Ángeles Castellano

"La mayoría de la gente que tiene principios y actitudes fuertes no sobrevive mucho tiempo. Queremos que sobrevivan, y que hagan mucho al mismo tiempo, pero no sobreviven mucho". Con estas declaraciones abre Risk (riesgo, en inglés), el documental que la periodista estadounidense Laura Poitras rodó durante seis años sobre la figura del fundador de la web de filtraciones Wikileaks, Julian Assange (Townsville, Queensland, Australia, 1971). Assange ha vuelto a ser noticia este mes de abril porque la policía británica le ha detenido en las instalaciones de la embajada de Ecuador en Londres, donde estaba recluido desde que en 2012 el país latinoamericano le concediera asilo. Sus declaraciones recogidas en este documental, que trata de elaborar el perfil de un activista cuya vida y personalidad están plagadas de contradicciones, vuelven a tomar actualidad. ¿Logrará sobrevivir Assange a los procesos legales que se abren en su contra? ¿Logrará hacerlo Wikileaks, después de sus últimas acciones y ya sin la dirección de su fundador?

Poitras (Boston, Massachusetts, 1964) comenzó a rodar el documental de Assange unos meses después de la mayor filtración de secretos oficiales de la historia. Ocurría en 2010: salían a la luz 250.000 cables confidenciales del Departamento de Estado de EE UU que mostraban al mundo la visión que de él y sus líderes tiene aquel país. Ella empezó a grabar en 2011, y lo hizo hasta que en 2017 el documental vio la luz, acompañando al activista y su equipo y por tanto accediendo a entrevistas y conversaciones.

Assange y su plataforma Wikileaks tomaron en 2010 relevancia mundial. No era su primera acción en aras de la libertad de la información, pero sí fue sin duda el que más repercusión tuvo. Wikileaks comienza su labor de revelar los secretos más oscuros de los países a través de filtraciones informáticas en 2007, con la publicación del vídeo que dejaba en evidencia las acciones de EEUU en Irak, en el que se ve cómo matan a dos reporteros de Reuters utilizando helicópteros Apache. Sin embargo, en 2010, tras la filtración de un miembro de la inteligencia estadounidense (la soldado Chelsea Manning) y gracias a la alianza con los diarios más importantes del mundo (The New York Times, The Guardian, The Spiegel y El País) se publicaron los cables que provocaron las revueltas de la entonces llamada Primavera Árabe (y el inicio de una guerra, la de Siria, que aún no ha terminado y que tantas consecuencias en vidas humanas ha provocado), entre otras cuestiones. Assange alcanzaba la fama mundial.

Risk arrancó buscando ofrecer una visión de Assange, pero en el camino su autora cambió su manera de ver al protagonista, y decidió incorporar sus descubrimientos al resultado final. No se fija en la organización, Wikileaks, o sus objetivos (la libertad de información), sino en su fundador. Lo presenta como se ha presentado en otras ocasiones, un idealista que lucha por una causa justa, un mesías de la libertad o incluso un activista con complejo de dios (como él mismo admite en una entrevista en el documental), un líder inteligente carismático y siempre rodeado de seguidores, pero también con sombras.

"Esta no es la película que pensé que estaba haciendo", dice Poitras en el documental. "Pensé que podría ignorar las contradicciones, pensé que no eran parte de la historia. Estaba equivocada. Se está convirtiendo en la historia".

gcomsoc (CC BY-SA 2.0).
gcomsoc (CC BY-SA 2.0).

 

Las contradicciones que menciona la directora tienen que ver con ese aspecto mesiánico y controlador del líder, que supervisa y controla la actividad de la organización con celo. "Si no luchas por las cosas en las que crees y pasa un día más, estás perdiendo", dice el protagonista del documental. Assange aparece como un narcisista brillante, un iluminado por la importancia de su misión –cambiar el mundo- que a la vez es volátil, egocéntrico y magnético y que, en una escena cotidiana, llega a aparecer, durante su arresto domiciliario previo a su refugio en la Embajada de Ecuador en 2012, rodeado de colaboradoras (tres o cuatro mujeres) que se afanan en cortar el pelo, mientras él supervisa la operación con espejo en mano.

Pero la principal contradicción, y la que supuso la ruptura entre directora y protagonista, fue su relación con las mujeres, su supuesta misoginia y, sobre todo, las acusaciones de abusos sexuales de dos antiguas colaboradoras suecas y la investigación de la Fiscalía de Suecia en este sentido (que años después abandonaría). Assange y sus seguidores siempre han defendido su inocencia, y cómo detrás de estas acusaciones había una trama que pretendía, en el fondo, ser aprovechada para EE UU para pedir la extradición y juzgarle por revelar los secretos del Departamento de Estado.

Sin embargo, en el documental el activista va más allá, y llega a presentar el caso como un complot de feministas radicales. De una de las dos supuestas víctimas llega a decir, con la intención de desacreditarla, que fundó un club de lesbianas. Constantemente destilan, sus declaraciones, un pequeño tufo a misoginia y quizás por esto, Assange pidió a Poitras que eliminase dichas declaraciones del montaje final. Tras negarse, el activista le envió un SMS (según cuenta ella en el documental) diciendo "la película es una amenaza para mi libertad y me veo forzado a considerarla así". La directora, que mostró en el festival de cine de Cannes una primera versión del montaje en 2016, decidió, tras esto y, sobre todo, tras las acusaciones de abusos sexuales a un colaborador cercano de Assange que también aparece en el documental, Jacob Applebaum, construir, con el material filmado, una película diferente, mucho más dura con el líder de Wikileaks.

"Nadie puede acusar de ser débil de voluntad o de no tener el más férreo y testarudo set de principios registrados en la era de internet", declaró la directora en una entrevista sobre el documental. "La cuestión es determinar si debemos tolerar esas cosas en nombre de la revolución". En la edición final de Risk, Poitras cambia el enfoque: en lugar de preguntarse si la publicación de información secreta filtrada es necesaria para cambiar el mundo, pese a los riesgos a los que expone a determinados sectores de la población (por ejemplo, provocar una guerra de resultados imprevisibles, como la de Siria), asume que la respuesta es que sí y pasa a una pregunta secundaria: ¿es el hombre detrás del proyecto un buen o un mal hombre?

Web de WikiLeaks.
Web de WikiLeaks.

 

La organización que cambió el mundo y podría volverlo a hacer

Las contradicciones que muestra Poitras de Assange en el documental las vive también Wikileaks. Los que estaban llamados a ser los grandes salvadores de la libertad de internet, aquella organización que defendía que la libre circulación de información podría salvar el mundo y construir una sociedad más igualitaria y sin corrupción, se perdió en medio de los intereses partidistas con acciones recientes que no se han entendido muy bien, como la colaboración con Rusia para determinar la elección de Donald Trump en EE UU a través de la publicación de los correos internos del Partido Demócrata o la defensa de Puigdemont y el independentismo catalán.

Por esto, Wikileaks, que desde 2018 está dirigido por un ex portavoz de la organización, Kristinn Hrafnsson, tras el aislamiento de Assange en la Embajada de Ecuador en la que le cortaron el acceso a internet, está en parte desacreditado y su otrora líder enfrenta varios procesos judiciales. De momento, tendrá que ser juzgado en Reino Unido por intentar fugarse mientras estaba en arresto domiciliario (en 2012, en espera de la decisión de la extradición a Suecia), además del caso por abusos sexuales en el país nórdico, que podría ser reabierto. Sin embargo, su gran batalla será contra EE UU, que ha pedido la extradición para juzgarle por cargos como conspiración, robo de propiedad gubernamental y violación de la Ley de Espionaje.

Un caso de vital importancia no sólo para él, sino para la libertad de prensa en este país, dado que su caso puede tener consecuencias y sentar jurisprudencia para aquellos que publican materiales clasificados. Según sus declaraciones en Risk, la vida del activista es corta. Sin duda, sus acciones y las de Wikileaks cambiaron el mundo. Después de sus últimas acciones, es evidente que todavía pueden hacerlo, y no necesariamente para bien.

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Ángeles Castellano es periodista y miembro del equipo de redacción de Consumerismo.

*La foto de encabezamiento es de Flickr.com/home_of_chaos (CC BY 2.0).

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