Bio

El ecosistema de asfalto

En las ciudades, tenemos que aprender a convivir con los otros animales del asfalto, no sólo por conciencia ambiental, sino porque nuestro hábitat depende también de su supervivencia.

Por Ricardo Gamaza

La ciudad es un ecosistema como cualquier otro y requiere que los humanos tomemos conciencia de que no somos los únicos que la habitamos. Como en cualquier hábitat, el desequilibrio de las especies acarrea consecuencias, que en el caso de las ciudades nos afectan directamente. Su gestión debe, por tanto, tener en cuenta al resto de especies y ser lo menos intervencionista posible. La ciudad debe tender a la naturalización, ya que a más intervengamos más perdemos los servicios que los ecosistemas nos prestan de manera gratuita y mayor esfuerzo económico hay que invertir.

Muchos animales encuentran beneficio en vivir cerca del hombre o han estado siempre ligados a los asentamientos humanos, por lo que su supervivencia ahora depende de nosotros. Es el caso del gorrión, los vencejos, los aviones o las golondrinas. Otras especies están comenzando a entrar en las ciudades, como por ejemplo la paloma torcaz, debido a que la transformación del medio rural y la caza las están dejando sin hábitat y se ven obligadas a desplazarse. La gente piensa que si expulsa a los animales de la ciudad, al avión de su ventana, al vencejo de su persiana, a la rana de su piscina?, mejoraran su calidad de vida, pero sucede justamente todo lo contrario.

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