Ahorrar agua con o sin sequía

Atravesamos un periodo de sequía y por ello es algo obligado invitar al conjunto de los consumidores a utilizar el agua de forma racional y evitar el despilfarro o el gasto innecesario.

El agua es uno de los recursos naturales más valiosos con que cuenta la humanidad. Pero aunque la mayor parte de nuestro planeta está compuesto por agua, el 97% del total es salada y gran parte del resto está congelada en los polos. Por eso no debe ser desperdiciada.

Pero lamentablemente, la mayoría de la población -consumidores, industrias, agricultores, administraciones- sólo nos acordamos de la importancia del agua cuando hay sequía y vemos que nuestros pantanos y embalses se agotan o tienen sus recursos muy mermados.

Esta situación debe cambiar y los consumidores tenemos que entender y asumir de una manera permanente, que llueva o no llueva en el lugar donde vivamos, haya o no sequía, el agua es un bien muy escaso que debemos cuidar siempre.

Es necesario un cambio cultural en el conjunto de la sociedad y asumir que el agua no sólo es un bien escaso y vital en nuestra vida diaria, sino que precisamente su escasez se está convirtiendo en una fuente de conflictos entre zonas de un mismo país, llegando incluso en algunos casos, a ser el motivo que se encuentra detrás de algunos conflictos armados existentes en la actualidad en distintas zonas del planeta.

Todo el mundo ve con preocupación el alza del precio del petróleo y a nadie se le escapa que dicho producto es fuente de graves conflictos internacionales ni duda ya que el petróleo, o mejor dicho el interés por controlar dicho producto, fue la causa real de la invasión de Irak y no las inventadas y falsas armas de destrucción masiva. Sin embargo no pensamos que el agua embotellada se ha vuelto ya hoy más cara que el petróleo.

Junto con la denuncia y la exigencia a las autoridades para que intervengan de manera eficaz en la aplicación de medidas que garanticen el mejor aprovechamiento de los recursos hídricos y en una mejor y más eficaz distribución del agua disponible en el conjunto de España, es necesario también que nosotros los consumidores asumamos nuestra cuota de responsabilidad y cambiemos algunos hábitos despilfarradores en nuestra vida diaria.

Si utilizamos prácticas de ahorro en el agua que utilizamos a diario, podremos contribuir a utilizar de forma más racional un recurso escaso, tan escaso que muchos habitantes de la Tierra no pueden disfrutarlo en sus casas. Pero al mismo tiempo permitiremos colaborar con la calidad de los servicios de saneamiento al aligerar su carga de trabajo, además de disminuir la factura de nuestra compañía suministradora.

¿Por dónde comenzamos? El primer paso es identificar dónde usamos agua en la casa. Luego necesitamos decidir sobre qué hacer para reducir la cantidad de agua que utilizamos, ya sea eliminando prácticas y hábitos de desperdicio utilizando instalaciones y accesorios más eficientes.

Un área que es importante vigilar es el baño, donde se usa internamente cerca del 65% del agua de toda la casa. Y también es crucial analizar los hábitos de consumo. La mayor parte del agua consumida en nuestras actividades diarias es simplemente desperdiciada. Se deja correr el agua de los grifos mientras nos cepillamos los dientes. Las máquinas lavadoras funcionan muchas veces sin una carga completa...

Muy posiblemente, los distintos mensajes que recibiremos en estos días, desde las asociaciones de consumidores, desde el Gobierno, desde los ayuntamientos... provocarán afortunadamente un ahorro en nuestro consumo de agua y ello será positivo, pero no servirá de nada de cara al futuro si no aprendemos la lección de una vez y asumimos que dicho ahorro debe ser manteniendo para siempre, pues ello no va a representar una disminución de nuestra calidad de vida.

FACUA viene defendiendo desde sus propios orígenes un modelo de consumo y de producción más racional y sostenible, pues somos conscientes de que el actual proceso en el que están inmersas las llamadas sociedades desarrolladas, de consumismo y superproducción, está provocando agotamiento de recursos, contaminación, calentamiento de las temperaturas como consecuencia del efecto invernadero, guerras por el dominio de los recursos vitales, hambrunas en África y enormes injusticias en el reparto de las riquezas disponibles en el planeta entre los habitantes del continente ya citado, en Asia y América Latina.

Por ello y en esa acción continua por un modelo distinto de sociedad basado en la justicia, en la solidaridad y en la sostenibilidad, FACUA apuesta decididamente por un consumo y una distribución más racional de nuestros recursos hídricos.

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