Qué hacer si hay sequía

Anuncian sequía y todas las administraciones públicas con competencias en la materia, así como los agentes económicos y sociales, parecen dispuestos a adoptar las medidas pertinentes para que sus efectos se minimicen todo lo posible; es de suponer que teniendo en cuenta la experiencia acumulada durante la anterior sequía. Llegado este anuncio es preciso recordar que el consumo doméstico se ha mantenido durante estos últimos años, aún con los embalses con niveles muy considerables, en unos parámetros muy en consonancia con los que se produjeron en el periodo de sequía, dando pruebas de una responsabilidad colectiva que hay públicamente que reconocer.

Corresponde ahora aprovechar seriamente el tiempo por si efectivamente se confirma el ciclo seco. Para ello no es necesario actuar con precipitación, sino con cabeza y con el máximo rigor, siendo fundamental la coordinación, colaboración y participación real y efectiva, en un proceso convenientemente ordenado, de todas las instituciones y organizaciones representativas.

Nos atrevemos igualmente a reclamar la máxima responsabilidad, para que la sequía, si llega, no se convierta en un arma arrojadiza de unos contra otros y entre todos consigamos estar a la altura que los ciudadanos merecen, bien entendido que, siendo legítimos la mayor parte de los intereses que se mueven en torno a los usos del agua, no puede cuestionarse que la prioridad en la garantía del suministro corresponde al consumo humano, por encima de otros intereses entre los que se encuentran los económicos. Esperemos no tener que presenciar espectáculos poco edificantes. Si con las cosas de comer no se juega, con el agua tampoco.

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