Sobreendeudamiento de los consumidores

El hábito de recurrir a los créditos al consumo o los hipotecarios se ha instalado en nuestra sociedad y actualmente dicha fórmula de financiación para adquirir una vivienda, un automóvil, un electrodoméstico o un paquete turístico, se ha convertido en un producto para el consumo de la mayor parte de los consumidores, dado el aumento del poder adquisitivo medio de la población, la bajada de los intereses y la implantación de un modelo consumista en la sociedad.

En este panorama económico, el crédito al consumo cumple una función de facilitar y acelerar la colocación en el mercado de los bienes, pero a la vez produce una clara disminución del ahorro y un proceso de sobreendeudamiento entre el conjunto de los consumidores, como consecuencia de las citadas facilidades con las que se ofrece la financiación de sus compras.

El Banco de España considera "preocupante" la velocidad del proceso de endeudamiento que han experimentado las familias en los últimos años, y afirma que, de momento, este proceso "no da signos de flexión" ni es previsible una moderación del nivel de endeudamiento actual en el horizonte más inmediato, por lo que asegura que puede suponer una "rémora" para la sostenibilidad del gasto interno y, por tanto, del crecimiento de la economía española.

El endeudamiento de las familias españolas en relación a su renta bruta disponible se ha duplicado en la última década, pasando del 45 por ciento a principios de los noventa hasta alcanzar el 90 por ciento con los últimos datos disponibles, según refleja el estudio Evolución reciente del patrimonio de empresas y familias en España: Implicaciones macroeconómicas, elaborado por el director general del Servicio de Estudios del Banco de España. Con este incremento, los hogares españoles, que partían de un grado de endeudamiento muy inferior al de la media de los países de la zona euro, la ha sobrepasado en muy breve espacio de tiempo, aunque mantienen todavía registros considerablemente menores a los de EE.UU. o el Reino Unido. Según el estudio del Banco de España, los cambios del comportamiento financiero de las familias durante la última década se insertan en un contexto macroeconómico muy favorable a las decisiones de gasto de los hogares, como consecuencia de los efectos inducidos por el proceso de incorporación a la Unión Monetaria, que aunaron mejoras en la renta esperada, abaratamiento de los costes de financiación e incremento de la riqueza.

La tasa de ahorro mostró una tendencia descendente durante la segunda parte de la década que llevó a un mínimo ligeramente superior al 9% de la renta bruta disponible durante 2001, cuando inició una leve recuperación. El bajo nivel de este indicador señala que el sector de los hogares dispone de un escaso colchón de ahorro para hacer frente a subidas significativas de los tipos de interés.

En el caso de que dichas subidas se produjeran, un número no desdeñable de familias, que tienen limitaciones para recurrir a nuevos créditos, se verían abocadas a tener que ajustar su consumo, para poder hacer frente a sus compromisos financieros, e incluso muchas podrían tener verdaderas dificultades para hacer frente a dichos compromisos. Partiendo de estos antecedentes y por ello de la situación actual en la que se desarrolla la vida de millones de consumidores, FACUA les invita a que reflexionen sobre la actual situación y adopten conductas de responsabilidad social frente a los distintos productos financieros, para evitar o paliar en la medida de lo posible este peligroso proceso de sobreendeudamiento que se está produciendo de una manera acelerada y que podría provocar una crisis bastante grave si se produjera una subida significativa de los tipos de interés en España.

Asimismo, FACUA hace un llamamiento a los usuarios a que denuncien a través de las asociaciones de consumidores cualquier irregularidad o abuso que se pudiera producir contra sus derechos por parte de las entidades bancarias o de crédito.

Junto con estas consideraciones, es necesario señalar también la responsabilidad que tiene el Gobierno de regular mediante medidas legales eficaces un sistema de protección para los intereses de las familias españolas, que en el supuesto indicado pudieran tener dificultades para hacer frente al pago de sus hipotecas o mensualidades para satisfacer los créditos recibidos, teniendo en cuenta que las propias entidades bancarias tienen que asumir su parte de responsabilidad en dicho caso, pues no se puede olvidar que en épocas de vacas gordas, como la que están viviendo ahora, dichas entidades están aumentando muy considerablemente sus beneficios a costa del señalado sobreendeudamiento de las familias españolas.

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