Gaseados por Bush

Una vez más los EE.UU. dan la nota. Tras su negativa a ratificar el Protocolo de Kioto, por el que debían reducir un 7% sus emisiones de gases de efecto invernadero entre 2008 y 2012, han puesto en marcha un cínico programa propio que, según todos los expertos, supondrá en la práctica un aumento en torno al 25%, aunque algunos lo elevan al 32%.

Magnífico ejemplo el de la superpotencia, responsable ya de la cuarta parte de las emisiones mundiales, que interesada exclusivamente en su crecimiento económico, al precio que sea, no repara en los gravísimos perjuicios que provoca a la humanidad.

Alguien podría pensar que exageramos, pero no; cuarenta y ocho premios Nobel y cerca de 50.000 científicos lo han puesto de manifiesto en una declaración pública de crítica severa a la Administración de Bush.

A partir de esto continuarán dando al mundo lecciones de democracia y de derechos humanos, sólo que cada vez con mayor claridad ponen en evidencia su arrogancia y desprecio hacia el género humano.

Alguien podría pensar asimismo que esto es un hecho aislado, pero no, no lo es.

Porque hablar de emisiones de gases de efecto invernadero es hablar del cambio climático y sobre los devastadores efectos que provoca en nuestro planeta; sequías y lluvias torrenciales, aumento del nivel y temperatura del agua del mar, deshielos glaciares y plagas que traen hambre, muerte y destrucción, y que aunque a todos nos afectan las sufren muy especialmente los más pobres de la tierra.

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