Tecno

Incumplir la ley pone en peligro nuestras vidas

Es necesario que las empresas dispongan de una figura que garantice este cumplimiento y comunique los riesgos a las mismas y a las autoridades de control.

Por Jesús Acevedo

No hace falta volver a explicar en este artículo las nefastas consecuencias que estamos sufriendo TODOS los ciudadanos a causa de la acuciante falta de escrúpulos de determinados empresarios, y su falta de respeto al cumplimiento normativo. Para la mayoría de los empresarios de este país, y especialmente en Andalucía (donde tiene su sede la empresa responsable de una las mayores crisis de salud pública que ha sufrido España), el cumplimiento normativo no existe o sólo es una carga burocrática que simplemente se soluciona con más papeleo. Los anglosajones hablan de compliance -utilizando una palabra concreta para hablar de cumplimiento normativo-, mientras que los españoles, al tratarse de un concepto tan alejado a nuestra sociedad, no dejamos de hablar de rendición de cuentas, cumplimiento proactivo o, simplemente, cumplimiento.

Sin embargo, el compliance es algo que va más allá de todo eso. Estamos hablando de una metodología que han de adoptar las empresas (e incluso las Administraciones Públicas) para evitar la vulneración de los derechos fundamentales de terceros. Y cuando se vulneran estos derechos podemos hablar en ocasiones incluso de responsabilidad penal de las empresas que cometen esos ilícitos, y más especialmente tras la última reforma del Código Penal en 2015. Por clarificar quiénes son esos terceros en riesgo, podríamos poner ejemplos de colectivos como pueden ser los trabajadores (acoso laboral), las mujeres (acoso sexual, techo de cristal), menores (delitos sexuales contra menores) o consumidores.

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