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Sindicalismo y modelos sociales

La repercusión en lo social y en lo político de la crisis económica sigue produciendo altos niveles de pesimismo generalizado para millones de ciudadanos de muchas partes del mundo.

Por Francisco Acosta Orge

Nunca será suficiente y satisfactorio el análisis de la acción sindical y el papel de la clase trabajadora o asalariada en las actuales y complejas formas de las sociedades modernas y desarrolladas extendidas en la mayoría de las zonas geográficas del planeta. Un tipo de actividad organizada, como es la del sindicalismo, nacida casi a la par del nacimiento del capitalismo y la posterior expansión de la industrialización, tiene por fuerza que, para evitar desaparecer o quedar reducida a una forma testimonial e histórica, configurarse de cara al futuro, sin perder de vista la fuerza del valor del trabajo como valor de cohesión social incuestionable y determinante para que los ideales de bienestar y justicia social sean mantenidos en el devenir histórico de la humanidad.

Aunque la salida de la crisis económica se está empezando a producir desde hace algunos años, su repercusión en lo social y en lo político sigue produciendo altos niveles de pesimismo generalizado para millones de ciudadanos de muchas partes del mundo. En lo económico, la situación es incierta e injusta, sobre todo por la precarización del trabajo asalariado y el afán de acumulación de los que poseen las riquezas financieras, ya sean personas, gobiernos o instituciones de todo tipo.

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