Mentiras

Mintieron a sabiendas quienes prometieron mayor calidad en el suministro y mejores precios con la liberalización del sector eléctrico.

El que la calidad del suministro se encuentre por los suelos tiene su origen precisamente en el actual modelo de liberalización del sector, aprovechado por las empresas para abandonar las inversiones en las redes de distribución y dirigirlas hacia otras actividades más rentables, a corto plazo, tales como la generación, la diversificación -telecomunicaciones, gas, agua, etc- o terceros países.

Se han olvidado gravemente de sus obligaciones para con los consumidores, acudiendo al negocio rápido y fácil, olvidándose igualmente del valor estratégico de la distribución, auténtica columna vertebral del sistema eléctrico que posiciona y da ventajas reales a medio y largo plazo en el mercado.

Con respecto a las tarifas, corren el riesgo cierto de subir significativamente durante los próximos años si no nos aprestamos a impedirlo. Vean si no las inaceptables declaraciones del presidente de Endesa y del vicepresidente de Unión Fenosa, reclamando dichos incrementos, el primero con la excusa de acometer las necesarias inversiones en las redes de distribución para mejorar la calidad del suministro, y el segundo para que la tarifa regulada pierda su "atractivo", creando las condiciones para, literalmente, expulsarnos a los consumidores domésticos al mercado libre.

El espejismo parece que comienza a superarse, y hasta los más ilusos del mercado libre están cayendo en la cuenta de que en el sector eléctrico no se trata de tener muchas compañías comercializadoras entre las que poder elegir -el precio para el usuario doméstico viene extraordinariamente condicionado por las actividades de generación, transporte y distribución, donde no existe posibilidad de elegir- sino en una adecuada regulación que garantice lo que hay que garantizar, una buena calidad a un precio razonable, lo demás es de engañabobos.

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