Los horarios comerciales

Nuevamente, la distribución comercial se encuentra en el centro de un debate social y político, ante la posible liberalización total de los horarios comerciales para 2005. El Real Decreto Ley 6/2000, de Medidas Urgentes de Intensificación de la Competencia en Mercados de Bienes y Servicios, es la causa de la nueva polémica abierta y que, otra vez, está enfrentado a sindicatos y agrupaciones patronales del pequeño y mediano comercio con el gobierno central y las grandes empresas del sector.

En el centro de esta confrontación, se encuentra una vez más el consumidor, al cual todos los sectores enfrentados dicen defender con sus posiciones, y al cual todos pretenden beneficiar. Unos, el gobierno y las grandes empresas, con la libertad total de horarios comerciales, y otros, los sindicatos y los pequeños y medianos comercios, con la regulación y restricción en dichos horarios.

Pero, lamentablemente, ni unos ni otros, defienden la participación real y efectiva de dichos consumidores, a través de sus organizaciones representativas, en la toma de las decisiones que les van a afectar muy directamente, reservándose ese derecho a los sindicatos CC.OO. y UGT, y a la patronal CEA, en el caso de la comunidad autónoma de Andalucía, y otro tanto igual ocurre en el ámbito nacional.

Durante los últimos años, se ha vivido una cierta calma y un cierto consenso en el sector gracias a las leyes que se aprobaron a mediados de la década de los noventa, tanto en el ámbito estatal o nacional, como en Andalucía, para regular el comercio interior y que permitió establecer una regulación horaria, fundamentalmente en lo relacionado con la apertura de domingos y festivos, que si bien no dejó totalmente satisfechos a todos los sectores en conflicto, sí permitió tranquilizar los temores de los sindicatos y de los pequeños y medianos comercios, que veían la libertad de horarios como la causa de buena parte de los males del sector y, también, de las grandes superficies comerciales que podían abrir un número determinados de domingos o festivos cada año. Esta calma tenía una fecha de caducidad: 2005; año en el que se preveía la posibilidad de establecer la citada liberalización o desregulación de los horarios comerciales.

Las asociaciones de consumidores, por su parte, no han tenido ni tienen una opinión homogénea en esta polémica. Hay organizaciones que defienden que la libertad total de horarios comerciales beneficia a los consumidores y que es un derecho de éstos. Otras argumentan que es necesaria una regulación que permita una competencia leal en el sector que facilite que pequeños, medianos y grandes establecimientos comerciales puedan existir, sin que los grandes se coman a los pequeños, y que, al mismo tiempo, los consumidores puedan comprar libremente donde quieran y con unos horarios amplios durante los días laborales, incluidos sábados, y también, durante determinados domingos y festivos, cada año.

FACUA siempre se ha situado en la segunda posición, al entender que la desregulación de los horarios sólo contribuiría a fomentar el consumismo irracional y a facilitar que los grandes establecimientos comerciales pudieran monopolizar a medio y largo plazo el sector y, con ello, acabar con la libre competencia y la libertad real de mercado. Para nuestra Federación, lo importante en estos momentos es saber, de verdad, la opinión y las necesidades reales de los consumidores y que las nuevas medidas legales se pongan en marcha en función de las mismas.

En esta confrontación de posiciones e intereses económicos y sociales, es necesario recordar que las encuestas de opinión que se efectuaron en la década de los noventa por instituciones oficiales dijeron, claramente, que los consumidores preferían mayoritariamente realizar sus compras familiares durante viernes y sábados, y que no defendían la necesidad de que los comercios abrieran todos los domingos y festivos. Asimismo, tampoco conviene olvidar que la mayoría de las organizaciones representativas de los usuarios hemos valorado positivamente el actual marco normativo porque entendemos que una apertura de lunes a viernes hasta las 9 o 10 de la noche, y una apertura de diez o quince domingos y festivos repartidos en el año, es totalmente suficiente para satisfacer las necesidades de los consumidores.

Es necesario que los empresarios, sindicatos y gobierno andaluz y central, entiendan que ha llegado la hora de contar de verdad con las organizaciones representativas de los consumidores, y reconocer nuestro carácter de agente económico y social.

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