Bio

Vidrio y consumo

Gracias al reciclaje de vidrio, cada año se evita la extracción de casi mil toneladas de materias primas y la emisión de medio millón de toneladas de dióxido de carbono.

Por Ricardo Gamaza

Tómense 60 partes de arena, 180 partes de cenizas de plantas marinas y cinco partes de yeso”... es la fórmula más antigua que se conoce del vidrio, data del siglo VII antes de Cristo.

La relación del hombre con el vidrio viene de antiguo. Ya en la Edad de Piedra los seres humanos usaban vidrio volcánico, obsidiana, como material para fabricar utensilios para cortar. Pero el vidrio como lo conocemos hoy se descubrió al hornear piedras de alfarería que tenían arena, cal y sosa.

Desde la Edad Media hasta la industrialización se trabajó de la misma manera. Los maestros sopladores y los vidrieros estaban a mitad de camino entre el trabajador manual y el artista. Los resultados eran, en muchos casos, algo más que artículos de uso cotidiano. Mientras, el gremio se encargó de mantener el método y el escalafón de forma intacta durante siglos.

Cuando se entraba de aprendiz en el gremio del vidrio se iba pasando por los distintos escalafones: archero, cañero, enderezacopa, levantador, maquinista, soplador y, finalmente, maestro. Durante ese proceso que duraba toda la vida se aprendía la misma técnica transmitida durante siglos de un maestro vidriero a otro.

El proceso de fabricación empieza en el horno, a 1.320 grados centígrados. El soplador da la forma inicial a la copa, ayudado del molde. Al maestro le corresponde una de las claves del oficio, levantar el pie de la copa. El enderezador pule la forma y el maquinista corta el sobrante. Finalmente el archero la lleva al arca de cocido, donde se rebajará la temperatura de manera gradual para evitar que se quiebre el cristal. Un oficio que hasta formó parte del legado familiar, de la tradición… La fábrica siempre mantuvo, hasta entrado el siglo XX, un proceso gremial que empezaba con la incorporación desde muy joven al oficio. Progresivamente, como en todos los oficios artesanales, las escuelas taller recogieron ese legado.

En los últimos tiempos de la fabricación artesanal de utensilios de vidrio, las plantillas rara vez superaban la docena de trabajadores. Pero en su época de esplendor, en la Edad Media, esta industria sumaba más de quinientos empleados en las ciudades importantes, y suministraba artículos de vidrio a los principales establecimientos de la ciudad.

La materia prima con la que se hace el vidrio no ha variado apenas en composición, aunque en la actualidad se compran unos compuestos preparados para esta industria. El principal elemento de este conglomerado es el componente esencial de la arena, el sílice. Aunque se trata de una materia prima muy abundante, el reciclaje del vidrio se ha convertido en un aspecto fundamental para estas industrias. En el proceso de refusión del vidrio se necesita menos temperatura si se usan materiales reciclados, y ese es un coste energético favorable para sus productores.

El 20% de la materia prima que se utiliza en las fábricas de vidrio soplado es material reciclado. Un porcentaje similar utiliza la industria convencional. El vidrio reciclado ha pasado así de lo anecdótico a convertirse en una fuente de recursos cada vez más importante.

En la actualidad, la industria ha sustituido paulatinamente al artesano vidriero. Según datos oficiales, hay 2.655 empresas envasadoras en vidrio adheridas a Ecovidrio, que dan empleo a miles de personas que trabajan en la elaboración de planes de prevención de la generación de residuos. Mediante el diseño de envases cada vez más sostenibles que ahorran materias primas, energía y CO2, y que minimizan el volumen de residuos generados, se han adoptado más de 6.000 medidas de prevención y ecodiseño que han conseguido reducir el peso medio de los envases de vidrio en un 10% desde 1998.

El incremento paulatino del número de contenedores ha sido también un acicate para el empleo en este sector empresarial reconvertido en parte de la construcción. De hecho, ya hay más de 189.000 contenedores verdes en más de 8.000 municipios, lo que supone que hay un contenedor por cada 249 habitantes. Una cifra que coloca a España como uno de los países más y mejor dotados de Europa para reciclar vidrio. Y, en paralelo al número de contenedores, ha aumentado el índice de reciclado al facilitarse esta tarea, dado que Ecovidrio ha logrado que haya un iglú verde a menos de 50 metros (cien pasos) de más de la mitad de los hogares españoles. Así, cada español recicla ya 14,6 kilogramos de vidrio, que equivalen a 55 envases anuales.

Gracias al reciclaje de vidrio, cada año se evita la extracción de casi mil toneladas de materias primas, ahorrando más de un millón de megawatios por hora y evitando la emisión de medio millón de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Unas cifras acordes a una sociedad donde el envase de cristal se ha demostrado más sostenible que el de plástico.

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Ricardo Gamaza es periodista y divulgador agroambiental.

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