Tecno

Engollipándonos con las 'cookies'

Los internautas somos incapaces de ir navegando por la vida sin aceptarlas, pero ninguno conocemos con certeza absoluta lo que estamos metiendo en nuestros dispositivos.

Por Jesús Acevedo

Qué nos gustan las cookies. Los internautas somos incapaces de ir navegando por la vida sin aceptarlas. Todos sabemos de la existencia de las cookies que se nos van instalando en nuestro ordenador a medida que visitamos páginas web, pero ninguno conocemos con certeza absoluta lo que estamos metiendo en nuestros dispositivos.

El tema de las cookies ha sido muy controvertido en materia de privacidad. A nadie le importa, pero a todos nos debe importar. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) publicó en noviembre de 2019 una guía actualizada para que las empresas nos comuniquen lo que hacen con la información personal que sacan de nosotros a través de las cookies: si vivimos cerca de la montaña o del mar, si nos gusta más vivir la noche o el día, si somos padres o estamos solteros, si nos gastamos una barbaridad de dinero en ir a la moda o preferimos viajar, si nos gusta beber o fumar, o si estamos preocupados por alguna dolencia médica que nos roba el sueño.

De todas esas infinitas posibilidades se nos suele informar frecuentemente con una mera frase: “Utilizamos cookies para mejorar la experiencia de usuario”. Y nosotros lo aceptamos. Sin más, sin pedir explicaciones, sin acudir a un apartado donde se nos ofrezca “Más información”.

A partir de ahora las empresas deben nformarnos exactamente de qué es lo que van a hacer con las cookies que instalan en mi móvil, en mi tablet o en mi PC. Y me tiene que quedar claro que están recabando información de mi navegación para adaptar su web al cacharro que estoy utilizando para conectarme a internet, para decirme el tiempo que va a hacer mañana por la mañana, o simplemente para ponerme en su página anuncios de las cosas que a mí me gusten.

Porque si no me informan convenientemente, yo no podré dar mi consentimiento para las cookies, ni para rechazarlas, ni simplemente para modificar las que no me interesen. Otra cosa es que después pueda demostrar mi consentimiento pulsando un botón, desplazándome por la web o simplemente moviendo el ratón, es decir, a través de una clara acción afirmativa. Las opciones son variadas, pero me lo tienen que explicar clarito y sin concesiones.

La AEPD podía haber sido más tajante a la hora de indicar cómo deberían ser los avisos de cookies en las webs, con la idea de consolidar una uniformidad en las mismas, y más cuando la norma que regula la materia será sustituida por el Reglamento Europeo de e-privacy que está a la vuelta de la esquina, probablemente en 2020.

Sin embargo, como consumidores, no deberíamos conformarnos con lo que nos digan en las páginas web. Tenemos derecho a constatarlo, evidenciarlo e incluso pedir obligaciones si fuera necesario. Porque, ¿para qué necesita una empresa instalar en mi ordenador una cookie de esas por un periodo superior a 2 años? ¿Tienen acaso derecho a espiarnos cualquiera de las webs en la que una vez hicimos una compra puntual?

Evidentemente no. Y si hablamos de una empresa con millones de seguidores o con miles de cuentas en redes sociales, no duden en preguntar a su Delegado de Protección de Datos, porque tiene el deber y la obligación de, al menos, darle un explicación.

Y mientras me despido de ustedes, voy a seguir navegando y aceptando cookies. ¡Que no se ya cuántas de ellas me han metido en el ordenador!

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Jesús Acevedo es abogado y mediador.

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