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Nunca frenaremos la pandemia si no hay agua en nuestros grifos

Los operadores públicos del agua hemos lanzado la campaña #SanaySegura, para concienciar de que el agua de grifo está libre de cualquier elemento perjudicial para la salud.

Por Luis Babiano

En las últimas semanas los informativos de todo el mundo nos han mostrado imágenes de los estantes vacíos de muchos supermercados, arrasados por consumidores aterrorizados por la idea de terminar en cuarentena en cualquier momento con un refrigerador vacío. Los españoles también hemos reaccionado de forma parecida llenando nuestras casas de papel higiénico, legumbres, arroz, pasta y, también, de agua mineral.

Según la mayoría de los diarios, el agua embotellada es el segundo producto más comprado en los supermercados y existen estudios que demuestran que en los primeros días del mes de marzo, conforme comenzaban a aumentar los casos detectados y el número de fallecidos iba adquiriendo una magnitud inquietante, solo el jabón de manos -con un incremento de la demanda del 150% sobre los niveles habituales entre el conjunto de la población y del 224% entre el sector que mayor preocupación mostraba por la alerta sanitaria- registraba un aumento de las compras mayor que el agua mineral embotellada.

En Italia, semanas antes, pasaron por una situación parecida que obligó al Instituto Superior de Salud a intervenir. En una nota publicada hace unos días, enfatizó que no es necesario almacenar botellas voluminosas, porque el coronavirus no puede de ninguna manera transmitirse a través del agua del grifo.

Desde los operadores públicos del agua afirmamos que el agua del grifo es #SanaySegura y que no hay justificación sanitaria para elegir aguas embotelladas. Nuestras prácticas actuales de purificación son 100% efectivas para eliminar cualquier tipo de virus o bacteria perjudicial para la salud humana. En la actualidad no hay evidencia de transmisión ni del actual Covid-19 ni de ningún otro virus, ni siquiera al personal profesional expuesto a las aguas residuales de manera cotidiana.

Se están tomando medidas preventivas en numerosos sectores para evitar contagios, y nosotros seguimos garantizando al 100% un suministro de agua potable de calidad. La mayoría de los operadores públicos han limitado la presencia física en sus oficinas y están impulsando al máximo el teletrabajo en sus plantillas de trabajadores. No obstante, las infraestructuras clave en el ciclo integral del agua (plantas de potabilización y depuración) mantendrán, o incluso reforzarán, los turnos presenciales de trabajadores para garantizar el servicio de suministro en todos los hogares.

La emergencia sanitaria del coronavirus está afectando a prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana. Esta crisis no puede dar al traste con los postulados colectivos de nuestros operadores públicos de agua: la solidaridad, la cohesión y la cooperación. La mayoría de los operadores públicos de Europa hemos decidido suspender, con carácter inmediato, cualquier procedimiento de corte del suministro a sus usuarios. La medida tiene como principal finalidad garantizar el abastecimiento de agua a todos los hogares durante las próximas semanas, en consonancia con las recomendaciones del Gobierno de la nación para frenar la expansión del coronavirus. Además, los operadores públicos de ciudades como Valladolid (Aquavall) o Sevilla (Emasesa) han asignado fondos para paliar las dificultades económicas de familias, autónomos y pymes.

La pedagogía, en una sociedad democrática como la nuestra, debe ser el principal motor de cooperación de las personas frente a esta crisis. En este sentido, desde los operadores públicos, hemos puesto en marcha, con el apoyo de muchos colectivos sociales, la campaña #SanaySegura para que nadie ignore que el agua de grifo es sanitariamente perfecta y para que evitemos todo lo posible salir de casa para comprar productos que no son necesarios y cumplir con el #YoMeQuedoEnCasa.

Dudamos que haya un antes y un después tras esta crisis de salud mundial si no se hace un análisis crítico de las políticas individualistas que han despiezado una de las principales estructuras de "integración" de los individuos en nuestros estados: los servicios públicos. El Covid-19 puede ser el último aviso antes del colapso como especie y la apuesta por el agua como un derecho y no como una mercancía es una de sus vacunas.

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Luis Babiano es gerente de la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (Aeopas).

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