Siete directores de tanatorios en EE.UU. admiten su culpabilidad en una trama de tráfico de órganos

Saqueaban huesos y tejidos para venderlos a empresas de abastecimientos biomédicos.

Siete directores de tanatorios de EE.UU. ligados a un complot para saquear cadáveres y venderlos por partes para transplantes se han declarado culpables de cargos no revelados y han acordado cooperar con los investigadores, según ha anunciado la fiscalía del distrito de Brooklyn (Nueva York).

Los directores no identificados aceptaron su culpabilidad secretamente, en un caso que investigadores señalan como una confabulación para saquear huesos y tejidos y venderlos a empresas de abastecimientos biomédicos, dijo el fiscal de distrito de Brooklyn Charles Hynes.

"Está claro que muchos más directores de funerarias estuvieron involucrados en esta empresa", señaló el fiscal en una rueda de prensa.

Los siete directores admitieron ser culpables en una audiencia a puertas cerradas y sus nombres fueron mantenidos en secreto, pero los abogados defensores dijeron que uno de los que estaban cooperando era el director de una funeraria que tomó partes del cadáver de Alistair Cooke, presentador de Masterpiece Theatre, quien murió en 2004.

Los cuatro sospechosos iniciales se declararon el miércoles inocentes de corrupción comercial, robo de partes de cadáveres y otros cargos estipulados en una nueva demanda. De ser hallados culpables, ellos enfrentan hasta 25 años de prisión. Todos están libres bajo fianza.

La fiscalía argumenta que Michael Mastromarino, ex cirujano dentista, y otros tres hombres extrajeron secretamente piel, huesos y otras partes de hasta 1.000 cadáveres enterrados en funerarias, sin el permiso de los familiares de los difuntos.

Mastromarino presuntamente ganó millones de dólares al vender los tejidos robados a empresas biomédicas que revenden estos materiales para operaciones, como implantes dentales y de reemplazo de caderas.

Se les acusó en febrero de cargos como robo de extremidades, disección ilegal, y falsificación.

Todos los acusados se declararon inocentes antes de salir en libertad bajo fianza.

Por ese tiempo, la fiscalía dijo que había hallado evidencias que mostraban que se falsificaron certificados de defunción y otros documentos.

Otras evidencias halladas por las autoridades son: rayos X y fotos que muestran a cadáveres exhumados con tubos de plástico - como los usados para hacer reparaciones de plomería - en el lugar donde deberían estar los huesos de las piernas. Los tubos fueron cruelmente reconectados con tornillos a la cadera y tobillo y luego las piernas fueron cosidas.

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