La Policía advierte que las pastillas de 'éxtasis' han sido relevadas por el 'cristal', de mayor pureza

Un gramo cuesta entre 60 y 80 euros y el riesgo aumenta por la concentración de MDMA y la dificultad de calcular la dosis.

La Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía ha certificado que el consumo de pastillas de éxtasis entre los jóvenes los fines de semana ha sido sustituido por el del cristal.

Esta droga, comercializada desde hace varios años en España, es la Metilen-Dioxi-Meta-Anfetamina (MDMA) casi pura, la base con la que se confeccionan las pastillas, por lo que su consumo directo multiplica el efecto narcotizante y, por consiguiente, los riesgos para la salud. De esta forma, el tráfico de drogas en los lugares de ocio, sobre todo discotecas, ha mutado en el formato, pero no en el fondo.

Antes, las pastillas sumaban una parte de MDMA, aproximadamente un 30% dependiendo de su calidad, y otros principios que adulteraban más o menos la sustancia. Ahora, el cristal puede tener hasta un 98% de MDMA y se comercializa tal cual, en forma de roca o polvo.

La Policía utilizó hoy para presentarla uno de los nombres que tiene en la calle, el de cristal, por su apariencia, aunque los jóvenes han ideado otros como el de mermelada, palabra que reúne todas las iniciales de la Metilen-Dioxi-Meta-Anfetamina, informaron a Europa Press fuentes policiales.

El cristal se consume, al igual que las pastillas, por vía oral. Los consumidores suelen envolverlo en papelillos de fumar, de arroz, antes de ingerirlo, en lo que se ha dado en llamar bombitas.

Al igual que la cocaína se vende en la calle por gramos y uno puede costar entre 60 y 80 euros. Una dosis de 100 miligramos puede hacer el efecto de una pastilla, pero la Policía advierte que, al no ir compartimentada en pastillas, el riesgo de sobredosis es mayor por no calcular adecuadamente la cantidad ingerida.

Como en todas las drogas, hay diferentes calidades. Según explicó hoy un inspector jefe de la Udyco, el violeta grisáceo es el de mayor pureza, seguido de otro tipo de color anaranjado y un tercero, también detectado en España, blanco, con aspecto de escayola, sensiblemente peor. El MDMA de calidad se parte en pequeños trozos, como cristales del tamaño de un grano de arroz.

Otra vez, la droga del amor

Los efectos comienzan a sentirse en media hora y a los 60 minutos alcanzan su "meseta". En cuatro horas, desaparecen. Los consumidores experimentan una "profunda alteración de la conciencia", que se manifiesta, en palabras de la Policía, en agitación y "sobreestimulación simpática", es decir, el regreso a la denominación original del MDMA: éxtasis o droga del amor. Sin embargo, mientras están activos sus efectos los riesgos son múltiples, puede producir arritmias, que a veces derivan en muerte súbita.

Además, esta droga, hipertérmica, está asociada por una parte de sus consumidores a la música electrónica, en discotecas o espacios abiertos, pero siempre en ambientes con temperaturas elevadas y con el desgaste físico que produce horas de baile. El sudor masivo puede derivar en un fracaso renal agudo.

Los cambios en las drogas no afectan únicamente a los consumidores. Con el cristal, los traficante s no necesitan de máquinas que fabriquen comprimidos, ni realizar mezclas con otras sustancias que también componen las pastillas.

Su producción necesita de menos fases y es más fácil de camuflar, de hecho la mayor incautación en España data de julio de 2004, cuando se incautaron 9 kilos de MDMA.

Operación Cristina

Para dar algunas de estas explicaciones, el comisario jefe de la Udyco, Eloy Quirós, tomó como referencia una operación realizada en los últimos días en el centro de Madrid, en la que, entre varios tipos de drogas, se incautó 1,4 kilos de cristal a una banda de jóvenes. "Eran las drogas que se iban a consumir este fin de semana en los lugares de ocio y esparcimiento", explicó Quirós, precisando que el operativo Cristina se enmarca en el plan contra el tráfico minorista de este año. El jefe de la banda, al que apodaban El Enano o El Cachorro tenía tan solo 20 años y dirigía un grupo que traficaba, a nivel intermedio, con todo tipo de drogas.

La Brigada Central de Estupefacientes ha detenido a seis jóvenes y ha hallado en su poder 7,3 kilos de cocaína, 7,4 de hachís, 20 gramos de hongos alucinógenos -originarios de México y de los que Quirós reconoció sólo había visto en otra ocasión- y los 1.400 gramos de cristal, de gran pureza.

En su poder se encontró igualmente 172 pastillas de m-CPP, conocido como pipezarina, sustancia que, por el momento no ha sido fiscalizada por la Organización Mundial de la Salud. Esto significa que a sus traficantes no se les puede acusar de tráfico de drogas sino únicamente de un delito contra la salud pública.

Se trata de una imitación del MDMA que se vende como tal y que no produce los mismos efectos. La banda se dedicaba a poner en manos de pequeños traficantes la droga que éstos a su vez ya facilitaban directamente al consumidor. Además se han recuperado numerosos ordenadores portátiles robados en un almacén de Madrid.

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