Hogar

Falsas acusaciones por manipular el contador de luz

Muchos usuarios estßn recibiendo en los ˙ltimos tiempos recibos inflados debido a refacturaciones que son consecuencia de, seg˙n dicen, una manipulaciˇn que el usuario ha realizado en su equipo de medida.

Por Miguel ┴ngel Serrano

Como es sabido, todo consumidor de energía eléctrica debe tener en la red que le proporciona la electricidad en su hogar un equipo de medida, esto es, un aparato homologado que permita contar la cantidad de consumo eléctrico que realiza.

Estos equipos pueden ser propiedad del consumidor o, como ocurre en la gran mayoría de ocasiones, pertenecen a la empresa distribuidora de electricidad. En este segundo caso, dicha alquila el contador al consumidor, que abonará un importe en su factura de la luz por este concepto.

Uno de los problemas con los que el usuario puede tener que enfrentarse en algún momento es recibir una notificación de la distribuidora sobre el incorrecto funcionamiento de su contador o, en el peor de los casos, que dicha notificación le acuse de haber manipulado su equipo de medida.

Si la notificación que se recibe de la empresa distribuidora informa de que el contador ha presentado alguna clase de incidente o fallo que no le ha permitido funcionar correctamente, lo más probable es que se realice una refacturación conforme al contenido del artículo 96 del Real Decreto 1955/2000, de 1 de diciembre, por el que se regulan las actividades de transporte, distribución, comercialización, suministro y procedimientos de autorización de instalaciones de energía eléctrica.

Este artículo recoge que en el caso de que de dicha refacturación tenga como resultado que se ha facturado al consumidor cantidades inferiores a las debidas, la diferencia a efectos de pago podrá ser prorrateada en tantas facturas mensuales como meses transcurrieron en el error, sin que pueda exceder el aplazamiento ni el periodo a rectificar de un año. Si la refacturación tiene como resultado que se han facturado cantidades superiores a las debidas, deberá devolverse al consumidor todas las cantidades indebidamente facturadas en la primera facturación siguiente.

Por el contrario, si se recibe una notificación de la empresa distribuidora por la que se acusa al usuario de haber manipulado el equipo de medida, resultaría de aplicación el artículo 87 del Real Decreto 1955/2000. Este precepto señala que de no existir criterio objetivo para girar la facturación, la empresa distribuidora facturará un importe correspondiente al producto de la potencia contratada -o que se hubiese debido contratar- por seis horas de utilización diarias durante un año, sin perjuicio de las acciones penales o civiles que se puedan interponer.

Lo indicado se traduce en la práctica en que el consumidor suele recibir una notificación por la que se le informa de que su contador ha sido supuestamente manipulado y, posteriormente, una factura en la que se le exige una cantidad totalmente desorbitada, muy superior a su consumo habitual, correspondiente a un año de facturación y bajo la amenaza de que en el caso de que dicha factura no sea abonada, el suministro será cortado.

Asimismo, debemos señalar que la empresa distribuidora lleva a cabo dicha revisión con su personal propio o personal subcontratado, sin avisar previamente al consumidor de que se llevará a cabo la revisión de su equipo de medida, sin que el consumidor esté presente durante dicha revisión y sin conceder la posibilidad al usuario de que pueda analizar el equipo de medida vinculado a su suministro a través de un tercero para constatar, si así lo desea, que lo que afirma la empresa distribuidora es cierto, y todo ello sin que por parte de la distribuidora se entre a valorar si la supuesta manipulación ha sido realizada por el usuario titular del suministro o por un tercero.

Ante tal tesitura, si el consumidor no ha realizado manipulación alguna de su equipo de medida, la primera dificultad con la que se encontrará es si reclamar a la empresa distribuidora (quien le acusa de la manipulación) o ante la empresa comercializadora (quien le ha emitido la factura con la penalización recogida en el artículo 87). Algunos juzgados han resuelto que la interacción de dos empresas en la prestación del servicio de electricidad no debe ser una excusa para intentar evadir responsabilidades.

Así, la Sentencia n.º 159/15, del Juzgado de Primera Instancia de Valencia, de 15 de septiembre de 2015, afirma en su Fundamento Jurídico primero: “Por su parte la compañía demandada opone la falta de legitimación pasiva por entender que es la empresa Iberdrola la que distribuye la energía y es responsable de los aparatos contadores, de forma que la facturación se verifica como empresa comercializadora de acuerdo con los datos que le son facilitados por Iberdrola. Argumentando la consabida división de funciones de la ley del sector eléctrico, y como es reiterado desplazando la responsabilidad, en este caso a la distribuidora. Una vez más se valora y resuelve que la distinción de atribuciones en el marco del sector eléctrico entre las compañías no puede ser la excusa continua para zafarse de cualquier responsabilidad”.

En cuanto a las posibles vías extrajudiciales para que el consumidor pueda reclamar en estos casos, por nuestra experiencia lo más adecuado es acudir a los servicios de energía de la comunidad autónoma ya que, por regla general, suele ser complicado que las empresas acepten someterse a arbitraje de consumo en estas circunstancias.

El inconveniente que suele existir para el consumidor cuando acude a estas Administraciones públicas autonómicas es que los criterios de valoración pueden cambiar de uno a otro territorio. Es posible encontrar resoluciones en las que, en supuestos análogos, el servicio de energía de un territorio considera que el usuario ha sido responsable de la manipulación y debe abonar los importes que se le exigen, mientras que el servicio de energía de otra comunidad autónoma resuelve que la acusación de manipulación realizada ha sido totalmente improcedente.

En lo que respecta a este segundo grupo de casos, aquellos en los que la Administración sí se posiciona a favor del consumidor y opta por anular estas acusaciones de manipulación, suele llegarse a las siguientes conclusiones:

- El consumidor debe estar presente en cualquier actuación que se realice sobre los equipos de medida.

- Los técnicos remitidos por las empresas distribuidoras no gozan de la condición de garante de la autoridad.

- La propia compañía distribuidora tiene interés económico en la refacturación.

Por último, cabe preguntarse cuáles son los motivos por los que, generalmente, las empresas distribuidoras no terminan denunciando a los consumidores por un supuesto delito de defraudaciones de fluido eléctrico cuando, según recogen en sus informes, consideran que existen pruebas suficientes para afirmar que hay manipulación de contador.

La respuesta puede que sea sencilla. Básicamente, la certificación de la supuesta manipulación no se realiza con las suficientes garantías, por lo que toda actuación penal, salvo excepciones, tendría muchos elementos para ser archivada, tanto para constatar la existencia de la manipulación en sí misma como su autoría.

En cualquier caso, la conclusión que debe obtenerse es que si un consumidor es acusado de manipular su contador cuando no ha realizado ninguna clase de modificación sobre este aparato debe reclamar y valerse de cuantas acciones se encuentren en su mano para intentar conseguir que la refacturación que le pretenden imponer tanto la empresa distribuidora como la empresa comercializadora (aunque esta segunda empresa afirme actuar por mandato de la primera) sea anulada.

________

Miguel Ángel Serrano es vicepresidente de FACUA.

*La foto de portada es de Europa Press.

Hazte socio pleno o inicia sesión para leer el último Consumerismo
Ya somos 46.475