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Pablo R. Coca (Occimorons): "Faltan 7.200 psicólogos en nuestra sanidad pública"

Psicólogo que va al psicólogo, el autor de 'Esas cosas que nos pesan' reivindica en su primera novela gráfica que el acceso a la salud mental no debería ser un privilegio, sino un derecho.

Por Carmen Carbón

Pablo R. Coca, más conocido como Occimorons, es un psicólogo que va al psicólogo. Natural de Granada, decidió materializar su compromiso con la salud mental en forma de viñetas que comparte en las redes sociales. En ellas pone en relieve la importancia de atender a los trastornos y enfermedades mentales y cuestiona dogmas bien instaurados en nuestras cabezas con la finalidad de acabar con el estigma.

En 2020, en plena cuarentena, surgió el gérmen de Esas cosas que nos paesan, una novela gráfica que conforma un reclamo de que el acceso a la salud mental no debería ser un privilegio, sino un derecho. El protagonista del libro, Occi, se encuentra en la búsqueda de su bienestar, mientras que lanza reflexiones y expresa dolencias que interpelan a toda una generación. Para ser feliz, Occi camufla su malestar y busca métodos para quitárselo, como leer libros de autoayuda y ver vídeos motivacionales que le repiten que todo el poder está en su mente y que para estar bien basta con pensar en positivo. Pero, cuando entabla una amistad con Morons, las profundas conversaciones que tiene con él construyen un espacio seguro donde se siente escuchado y en el que juntos validan sus emociones. Es entonces cuando decide buscar ayuda fuera sin sentir que está fracasando. Porque no siempre se puede con todo.

Occi acaba siendo el reflejo de una generación que ha puesto sobre la mesa que a veces sufrimos, y que hablando es cómo podemos pedir y recibir ayuda. Una generación que normaliza que va al psicólogo. Una generación que, parafraseando a Pablo, reivindica que "no siempre el poder está en nuestra mente, ni somos culpables de todo nuestro malestar. A veces, nuestros problemas de salud mental se deben a que vivimos en un contexto de mierda”.

La pandemia ha puesto en relevancia las flaquezas del sistema sanitario en general, pero parece que están empezando a cobrar protagonismo las deficiencias en cuanto a la salud mental. Las cifras de personas con algún trastorno mental no paran de crecer y las listas de espera en la sanidad pública para ser atendidos por un profesional de salud mental son interminables. ¿Crees que es el inicio de una toma de protagonismo a la hora de invertir y hacer política?

Pensaba que sí, pero en todo un año solo hemos conseguido un teléfono. Que me parece maravilloso, pero debemos de ir más allá. No puede ser que a una persona que lo está pasando mal le digan que se tiene que esperar de 3 a 6 meses para que la atienda un psicólogo en la sanidad pública. No se puede abandonar de esta manera a las personas que necesitan ayuda.

Las personas con trastornos mentales han sufrido desde siempre un estigma. ¿Qué responsabilidad tenemos como sociedad para acabar con él?

Pues mucha. Porque las cifras de personas con algún problema de salud mental que están en el paro son terribles, y no porque no quieran o puedan trabajar, sino porque el estigma que aún existe hace que las empresas no quieran contratarlas. En mi caso, mi hermana, que tiene un problema de salud mental, cuando sales con ella a la calle y le da un ataque de ansiedad, mucha gente sigue reaccionando raramente, como si mi hermana fuese una malcriada o no tuviese educación. Creo que socialmente debemos seguir cambiando la mirada en esta temática.

La cantidad de dinero que tengas en el banco es un determinante de calidad de vida de muchas personas que padecen una enfermedad mental. ¿Crees que las personas sin recursos realmente tienen una alternativa viable para sanar?

Actualmente no es viable. Los psicólogos y psicólogas de la pública hacen lo que pueden con lo que tienen. Hablando con compañeros me cuentan que es muy dura la situación que están viviendo en cuanto a la cantidad de personas que solicitan atención en salud mental desde la pública. Es algo que reivindico en mi libro, porque no podía obviar que ir al psicólogo cuesta dinero si queremos recibir sesiones semanales y que actualmente muchas personas no se lo pueden permitir, o incluso en una misma familia deben de decidir quien va al psicólogo en caso de que haya varias personas de la misma familia que lo necesiten.

El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España. Se ha disparado y empieza a ser también la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes. Dicen que lo que no se nombra, no existe. ¿Por qué hay que hablar de ello?

Pues hoy 11 personas se suicidarán en España y todo seguirá igual. Si no se nombra parece que no existe, que son casos aislados sin más. Esto causa el gran error de que una problemática tan grave no se tome en serio o no se pongan las medidas necesarias para abordar los suicidios. Es cierto que estamos avanzando, que se ha creado el número de teléfono para atender a esas personas que lo están pasando mal, pero la salud mental no espera y debemos reivindicar más, y para empezar, más psicólogos en nuestra sanidad pública. Recordemos que la ratio es de 6 por cada 100.000 habitantes. Es decir, faltan 7.200 psicólogos en nuestra sanidad pública. Seguiremos saliendo a las calles reivindicando que la salud mental importa y que necesitamos medidas reales que tengan un impacto cuantitativo.

Viñeta de @Occimorons
Viñeta de @Occimorons

 

Hemos visto cómo ha ido creciendo un nuevo nicho de mercado que hace negocio con nuestra salud mental. Se trata del fenómeno de TherapyChat, es decir, terapias online, o como a mí me gusta llamarlo, la “uberización de la terapia”, con grandes corporaciones detrás. Los profesionales psicólogos sanitarios deben darse de alta como autónomos, mientras la empresa le paga desde 12 a 24 euros la sesión. Creo que es un producto que perjudica tanto a los profesionales como a los pacientes que necesitan una atención de calidad. ¿Qué opinas de esto?

El problema de estas plataformas son el poco cuidado que tienen con los trabajadores, en este caso los psicólogos que trabajan en ellas. Hay testimonios de psicólogos y psicólogas que nos han contado su experiencia trabajando para este tipo de empresas y es triste ver como se hace negocio con la salud mental. Y no sólo por el hecho de que se lleven un porcentaje excesivo de dinero de cada sesión, sino también porque sus “trabajadores” son falsos autónomos. Creo que el emprendimiento en temáticas de salud mental siempre debe de ir de la mano de la ética y no de hacer dinero sin más.

En tu libro reflexionas sobre relación existente entre el cuidado de la salud mental y el frenético ritmo de vida que llevamos en una sociedad capitalista. ¿Cuánto de estrecha consideras que es esa relación?

Depende de cada persona, pero en general y sobre todo en los jóvenes, es una relación muy muy estrecha. Difícilmente tenemos trabajos estables con sueldos dignos que nos permitan poder construir nuestro proyecto de vida. El trabajo se ha metido en nuestras vidas y en nuestras casas, incluso hasta en el baño. Respondemos emails en cualquier sitio, a la hora que sea. Por una parte, está bien porque te permite tener flexibilidad laboral pero, por otra parte, si no consigues ponerle límites a lo laboral, lo laboral acabará comiéndose tu salud mental porque nunca pararás de hacer cosas y de estar conectado. Sobre todo es algo bastante común en los autónomos. Pero permitirse poder descansar, poder parar, para muchas personas es un privilegio.

Viñeta de @Occimorons
Viñeta de @Occimorons

 

Me interesa conocer tu opinión sobre los efectos en la salud mental de las redes sociales. Pueden servir para cosas positivas (por ejemplo, tu trabajo divulgando a través de viñetas o famosos que hablan de su trastorno mental) pero también puede entrañar consecuencias terribles porque se respira mucho odio.

Para poder hablar de efectos de las redes sociales en la salud mental debemos revisar los estudios que hay publicados y que nos cuentan con evidencia científica cuál es el impacto de las redes sociales en nuestra salud mental. El impacto depende también de cada persona. Lo que digo siempre es que si alguien está consumiendo algún contenido en redes sociales que le haga sentir mal, lo mejor es dejar de seguir a esa persona o influencer.

Creo que también hay una brecha generacional kilométrica respecto a la relevancia del cuidado de la salud mental. Es decir, la generación millennial puso el tema sobre la mesa, apuntó a destruir el estigma, y la generación Z está cogiendo el relevo con fuerza. ¿Cómo crees que podemos hablar con padres reacios a recibir (o a que otros familiares reciban) atención psicológica?

Buena pregunta. Justamente hace unos días me escribía un chico y me contó que tras leerse mi libro, curiosamente su madre lo leyó también. Tras leerlo tuvieron una conversación sobre la historia de mi libro y su madre llegó a reconocer que necesitaba ir al psicólogo, cosa que su hijo llevaba tiempo sugiriéndole, pero nunca daba el paso. Me agradeció que gracias al libro se diese cuenta de que necesitaba ayuda. Esto lo cuento porque aparte de parecerme muy bonito tiene mucho que ver con la pregunta que me haces. Quizás necesitamos este tipo de materiales, ya sean viñetas o material audiovisual para que generaciones como la de nuestros padres reconozcan que no se puede con todo y que está bien pedir ayuda.

A veces, cuando una persona con una enfermedad mental exterioriza su sufrimiento, lo que recibe son frases como "tienes que ser más positivo", “el poder está en tu mente”, “si quieres, puedes”. Aunque se digan con una buena intencionalidad, tienen un trasfondo que culpabiliza a la persona de padecer su propio trastorno. ¿Cómo podemos responder a eso con pedagogía?

Pues regalando mi libro. Es broma. Creo que cada vez más personas estamos siendo conscientes de que debemos cambiar el paradigma, y lo estamos cambiando. Justamente en mi libro hago varias menciones a estas frases que comentas que caen como una losa a las personas que tienen algún problema de salud mental. Si alguien nos dice alguna de estas frases y es alguien que queremos, seguramente lo dirá porque son frases muy populares y que aprendemos como coletilla. Quizá en estos casos deberíamos poder comunicarle a esa persona que ese tipo de frases no nos hacen bien, nos molestan y que, además, nos hacen sentir culpables cuando deberíamos sentir apoyo y comprensión.

Quizás soy demasiado pesimista, pero buscar siempre el lado positivo de situaciones realmente malas es algo peligroso. Como bien indicas en tu libro, esto podría llevar a normalizar situaciones completamente intolerables. ¿Podrías profundizar un poco en esta idea?

Relativizar las cosas puede ser también peligroso en algunas situaciones. Por ejemplo, es frecuente escuchar a alguien hablar sobre su malestar y que acabe diciéndonos: no te quiero molestar más, tampoco es para tanto. Y quizá lo que nos está contando es que está viviendo una situación intolerable que no hay que relativizar ni buscarle el lado positivo. Hay contextos donde a veces es mejor salir de ellos, por el bien nuestra salud mental, y eso también duele.

La medicación sigue altamente estigmatizada. ¿Cómo podemos responder con pedagogía a la gente que te dice que medicarse con antidepresivos o ansiolíticos está mal cuando a veces tu vida depende de ello?

La medicación es muchas veces una ayuda, pero creo que nos estamos equivocando cuando elegimos la medicación como primera opción para todos los casos. Conozco bastantes casos de personas que toman psicofármacos y se han sentido muy culpables de tomarlos, por todo el peso y estigma social que existe. Tenemos la idea de que si tomamos pastillas es porque no somos capaces de resolver nuestros problemas nosotros solitos, que necesitamos ayuda. Y volvemos al mismo punto, al punto de que la sociedad nos dijo que debemos poder con todo y nos lo acabamos creyendo.

Cuestionario rápido:

3 películas: Los hermanos Willoughby, Los mitchell contra las máquinas y Memento.

3 programas de televisión: Tu cara me suena, La banda y el canal Playz de RTVE.

3 canciones o discos: Todo pasa y Tu ansiedad de Carla Morrison.

3 libros: La sociedad del cansancio, de Byung-Chu Han, Filosofía entre líneas de Nerea Blanco Marañón y los cómics de Mafalda.

3 referentes: Byung-Chu Han, Edgar Cámara y mi abuelo.

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Carmen Carbón es periodista y miembro del departamento de comunicación de FACUA.

*La foto del encabezado es de Pablo R. Coca

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