Estamos ante el más ambicioso estatuto en igualdad entre hombres y mujeres

La reforma del Estatuto andaluz se planteó hace ya más de cinco años. El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, puso sobre la mesa la necesidad de proceder a la reforma para que Andalucía pudiera mejorar y modernizar el instrumento de autogobierno que nos ha permitido avanzar y progresar durante los últimos 25 años, nuestro Estatuto.

Uno de los avances más importantes que plantea el nuevo Estatuto andaluz es el relativo a la igualdad y a los derechos sociales de los ciudadanos de Andalucía. A los poderes públicos de la comunidad autónoma se les plantea una serie de objetivos que fundamentalmente tienen un componente social, socioeconómico, educativo, cultural, muy poderoso. No se trata sólo de un elemento innovador en materia de técnica legislativa en un estatuto, sino que se trata de garantías para los hombres y mujeres, para los ciudadanos y ciudadanas que son, en definitiva, los destinatarios de esta reforma.

Estamos ante el estatuto más ambicioso en igualdad entre hombres y mujeres y el único que establece como reto la igualdad paritaria, lo que garantizará la igualdad de derechos entre hombres y mujeres por encima de la voluntad política de los grupos que gobiernen en un momento concreto. Además, quiero recordar que el nuevo texto estatutario recoge los avances que Andalucía ha conquistado en los últimos 25 años y se dota de instrumentos no sólo para conquistar derechos sino para establecer garantías de disfrute de esos derechos y de igualdad real. Uno de los retos del nuevo Estatuto andaluz pasa por consolidar el modelo de bienestar que queremos los socialistas para este nuevo siglo.

Es fundamental la protección de la familia, ya que se garantiza su protección social, jurídica y económica. La ley regulará el acceso a las ayudas públicas para atender a las situaciones de las diversas modalidades de familia existentes según la legislación civil. Asimismo, se garantiza la protección y la atención integral de los menores y los mayores andaluces para su positivo desarrollo personal. Además, los andaluces y las andaluzas tendrán derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y cuidados paliativos integrales y a la plena dignidad en el proceso de su muerte. Por último, sólo destacar que estamos ante un texto absolutamente social, con el que todos los ciudadanos de esta tierra van a sentirse identificados.

Es un Estatuto de máximos, que coloca a Andalucía en el mismo nivel que el que más en autogobierno y competencias.

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