El interés general de Andalucía reclamaba un trabajo minucioso y discreto en la elaboración del Estatuto

El Estatuto de Autonomía para Andalucía aprobado por la mayoría de las fuerzas políticas tanto en Andalucía como en España supone un gran éxito, pues se ha logrado tener un Estatuto de todos y para todos, sin complejos y, sobre todo, plenamente constitucional.

Desde el Partido Popular se ha realizado un buen trabajo, un trabajo tenaz y voluntarioso y, sobre todo, un trabajo útil para los andaluces. Hace tan solo unos meses, antes de que pudiéramos trabajar intensamente en introducir lo que para nosotros eran cambios esenciales y necesarios en el documento, salía del Parlamento un proyecto de estatuto fallido por razones obvias: era un proyecto marcadamente ideológico, que dejaba al margen a una gran parte de la sociedad andaluza. Un proyecto con complejos y sin identidad propia, lastrado por el mimetismo de la reforma del estatuto catalán. Era, además, un proyecto que no encajaba en la Constitución Española y que, por tanto, amenazaba con un recorrido de división, enfrentamiento e inseguridad jurídica.

Ese ha sido nuestro objetivo: cambiar todo aquello que no beneficiaba a Andalucía. Nuestra comunidad no podía permitirse esta reforma errónea porque no lo querían los andaluces y porque hubiera sido la gran hipoteca de nuestro futuro. Un estatuto impuesto desde la izquierda al conjunto de la sociedad andaluza hubiera generado una inestabilidad política sin precedentes en la historia democrática.

El Partido Popular fijó como condiciones indispensables la plena constitucionalidad y la descatalanización del texto estatutario y, como consecuencia de la voluntad de acuerdo de todos, el proyecto de estatuto se ha transformado de manera sustancial en su adaptación constitucional, de manera que, en los asuntos de verdadero calado y contenido político, la práctica totalidad de los artículos son ahora diferentes.

Desactivada la baza electoralista del aislamiento del PP y con un nuevo Estatuto, el debate andaluz no puede ya sustraerse a la cuestión clave para el futuro de nuestra comunidad, que no es otra que plantearse quién puede hacer frente con más solvencia y eficacia al desarrollo de las posibilidades que ofrece el estatuto. Un partido socialista que durante más de veinte años no ha sabido aprovechar el autogobierno andaluz para que nuestra comunidad esté entre las primeras regiones de España, dejando el desarrollo económico y bienestar abandonados y a la cola del país. Para combatir estas políticas deficientes está la alternativa de gobierno del Partido Popular que desde el centro político ofrece un proyecto reformista y andalucista.

Aún queda camino por recorrer hasta las próximas elecciones autonómicas pero, sin duda, hemos dado un importante paso adelante y en el Partido Popular nos sentimos orgullosos de un trabajo realizado con generosidad y con coherencia, sin apartarnos de nuestros principios y con la vista puesta en el interés general de los andaluces.

Ya somos 203.744