La presidencia alemana y el Parlamento Europeo alcanzan un principio de acuerdo para recortar las tarifas de 'roaming'

El compromiso tiene que ser todavía ratificado por los Veintisiete y por el pleno de la Eurocámara.

La presidencia alemana de la UE y los negociadores de la Eurocámara alcanzaron hoy un principio de acuerdo sobre la norma para recortar las tarifas del uso del móvil en el extranjero. El compromiso establece que el coste máximo del roaming se recortará a 49 céntimos por minuto para las llamadas realizadas y a 24 céntimos por minuto para las recibidas; mientras que el precio mayorista -el que paga un operador por usar la red de otra compañía en el extranjero- queda en 30 céntimos.

El acuerdo todavía tiene que ser ratificado tanto por los Veintisiete como por el pleno del Parlamento Europeo y podría encontrarse con dificultades en ambas instituciones. Los embajadores de los Estados miembros ante la UE discutirán el texto mañana miércoles y todo dependerá de la postura que adopten España, Reino Unido y Francia, que hasta ahora han formado un frente común de rechazo a un excesivo recorte de las tarifas de roaming argumentando que ello provocaría un aumento del precio de las llamadas locales.

Fuentes diplomáticas consultadas por Europa Press explicaron que la postura de estos tres países se decidirá al máximo nivel ministerial aunque, a priori, el pacto alcanzado "podría ser aceptable" para ellos. Uno de los puntos del compromiso que podría decantar el apoyo de España es que el tope para las tarifas mayoristas sólo se aplicará dos meses después de la entrada en vigor del reglamento, por lo que los operadores españoles -a priori los más perjudicados porque son los que más ganan con el roaming y los que más inversiones han realizado para atender a los turistas- podrán seguir cobrando las tarifas actuales durante el verano.

En cuanto a la Eurocámara, el negociador socialista, Joseph Muscat, explicó que no puede garantizar el apoyo de su grupo al texto porque a su juicio todavía hay "margen de mejora" para los consumidores.

La polémica cuestión de a quién se aplicarán las nuevas tarifas se ha resuelto mediante un complejo mecanismo.

Durante los tres primeros meses tras la entrada en vigor del reglamento -el periodo estival si se aprueba en junio como está previsto-, los operadores presentarán ofertas a sus clientes y estos podrán escoger si quieren que se les aplique la denominada eurotarifa o tarifa de protección del consumidor) o alguna otra tarifa alternativa más ventajosa dentro de un paquete. Tras este plazo de un trimestre, la eurotarifa se aplicará a todos los clientes que no hayan optado por una tarifa alternativa.

La eurotarifa irá disminuyendo durante los tres años que esté en vigor el reglamento, dos céntimos el primer año y tres céntimos el segundo. En 2008 será de 46 céntimos para llamadas realizadas, 22 para las recibidas y 28 para los mayoristas; y en 2009 caerá hasta 43, 19 y 26 céntimos respectivamente. Después, la norma dejará de aplicarse salvo que los precios no hayan bajado y la Comisión considere que es necesario prorrogarla con las enmiendas necesarias. Bruselas vigilará también si hace falta incluir en el futuro dentro de la norma el roaming por la transmisión de datos, que actualmente no figura.

El texto de compromiso será votado la semana que viene por el pleno de la Eurocámara, mientras que los ministros de Telecomunicaciones se pronunciarán de manera definitiva el 7 de junio. El reglamento podría entrar en vigor unas semanas después cuando se publique en el Diario Oficial de la UE.

Cuatro rondas negociadoras

El principio de acuerdo se ha logrado tras cuatro rondas negociadoras entre la presidencia alemana y la Eurocámara y en un plazo récord para lo que son los estándares de la Unión Europea, ya que la Comisión presentó su propuesta hace menos de un año y ha insistido para que pueda entrar en vigor este verano de forma que se envíe un mensaje claro a los ciudadanos sobre la utilidad de la UE, una actitud que algunos Estados miembros han calificado de "demagógica".

El punto de partida de las diferentes instituciones estaba muy alejado. Mientras que la Eurocámara pedía un coste máximo del roaming de 40 céntimos por minuto para las llamadas realizadas, 15 céntimos por minuto para las recibidas, y 23 céntimos de tarifa mayorista. Los Veintisiete habían pactado 52, 25 y 32 céntimos, respectivamente, por lo que el acuerdo final se sitúa mucho más cerca de las pretensiones del Consejo, tal y como admitió el ponente parlamentario, el conservador austriaco Paul Rübig, que habló de una "importante concesión".

En cuanto al ámbito de aplicación del reglamento, el compromiso alcanzado es un punto medio entre la pretensión de la Eurocámara y de la Comisión de que la eurotarifa se aplicara automáticamente a todos los clientes y el punto de vista de los Veintisiete, que reclamaban que sólo se beneficiaran los que la pidieran expresamente.

El reglamento establece además que los operadores están obligados a informar a sus clientes de las tarifas de roaming que se les aplican.

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