La OMS urge a la prohibición total del tabaco en lugares públicos

Su directora general, <b>Margaret Chan</b>, explica que <i>"no hay ningún nivel de exposición que no sea dañino para los fumadores pasivos"</i>.

Con motivo de la celebración, el 31 de junio, del Día Mundial sin Tabaco, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado la creciente necesidad de convertir los lugares públicos y laborales en edificios 100% libres de humo, con el fin de proteger los derechos de los fumadores pasivos, que son, según los expertos, los grandes perjudicados por este vicio.

La directora general de la OMS, la doctora Margaret Chan, advierte que un fumador pasivo sufre la exposición al tabaco en cualquier lugar donde esté permitido fumar y "no hay niveles de exposición que no afecten a los fumadores pasivos".

Con este mensaje, la OMS pretende que muchos países en donde no hay normas que regulen el consumo de tabaco en lugares públicos -en España entró en vigor en 2006- se pongan manos a la obra para que no se fume en edificios públicos ni en los lugares de trabajo. "Muchos países ya han reaccionado", apunta Chan, "pero yo animo a todos los países que aún no han dado este importante paso de proteger la salud, que se apoyen en las leyes para convertir los lugares públicos en edificios 100% libres de humo", añadió.

A día de hoy se conocen 4.000 productos químicos que componen el tabaco, de los cuales cincuenta producen cáncer. Además, la exposición de los fumadores pasivos al humo crea graves problemas respiratorios y cardiovasculares que causan la muerte prematura en adultos y enfermedades crónicas en los niños, como el asma.

Precisamente, el día 31 de mayo está dedicado este año a los fumadores pasivos. Según la Organización, un fumador pasivo sufre la exposición al tabaco en cualquier lugar donde esté permitido fumar, "no hay ningún nivel de exposición que no sea dañino para los no fumadores" explicó la directora general de la OMS.

200.000 trabajadores mueren al año

Según la Organización, unos 200.000 trabajadores fallecen como consecuencia de su exposición al humo del tabaco en sus lugares de trabajo. Del mismo modo, 700 millones de niños, casi la mitad de la población infantil mundial, respiran aire contaminado por el tabaco, habitualmente en sus propias casas. Así, un estudio realizado en 2005 entre estudiantes de entre 13 y 15 años, de 132 países, dio como resultado que el 43,9% de los jóvenes eran fumadores pasivos en sus casas, mientras que el 55,8% estaba expuesto al humo del tabaco en los lugares públicos. Más del 75% de los estudiantes encuestados está a favor de que se prohíba fumar en lugares públicos.

Por otra parte, los costes de los fumadores pasivos no están limitados sólo a la enfermedad, sino que la exposición al tabaco impone gastos económicos al individuo, a las empresas y a la sociedad en general, ya que incluye costes en sanidad directos e indirectos; en los lugares en los que está permitido fumar se producen mayores gastos en renovación de sistemas de ventilación y reparación de los mismos, además tienen un mayor riesgo de incendio.

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