El escándalo del dietilenglicol

China condena a muerte a un ex funcionario por el escándalo de los productos farmacéuticos contaminados

Aceptó sobornos de empresas farmacéuticas a cambio de la concesión de licencias para productos que no pasaban los controles sanitarios.

Zheng Xiaoyu, ex responsable de la Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos china, ha sido condenado hoy a pena de muerte por aceptar sobornos a cambio de la concesión de licencias farmacéuticas. La sentencia se produce tras los escándalos farmacéuticos en China que han afectado también a países latinoamericanos, causando diez muertes en el gigante asiático y más de un centenar en Panamá.

El Tribunal Municipal Intermedio Popular número 1 de Pekín emitió la condena en primera instancia tras hallar culpable a Zheng de haber aceptado sobornos por un valor total de 832.000 dólares, 616.000 euros (incluidos regalos) y por incumplimiento del deber, según informa la agencia oficial de noticias Xinhua.

Zheng, de 63 años y cuyo antiguo cargo es equiparable al de un ministro, podrá apelar en el plazo de diez días para reducir la pena de muerte que, en cualquier caso, deberá ser ratificada por el Tribunal Supremo después de la nueva normativa que entró en vigor el pasado 1 de enero.

La pena de muerte corresponde a los sobornos, mientras que la negligencia conlleva una condena de siete años de prisión. Además, el ex ministro será privado de todas sus propiedades personales y de sus derechos políticos de por vida.

El condenado fue responsable de la citada administración entre 1998 y 2005, y fue expulsado del Partido Comunista de China (PCCh, en el poder desde 1949) a principios de este año tras descubrir que había aceptado sobornos por parte de firmas farmacéuticas.

Se trata de la primera vez en siete años que un funcionario de su nivel es condenado a muerte, ya que los últimos castigos ejemplares en este sentido se saldaron con la ejecución de Hu Changqing, vicegobernador de la provincia de Jiangxi, y de Chen Jekie, vicepresidente del Legislativo, en 2002, por aceptar sobornos.

Según informes previos del Diario del Pueblo, medio portavoz del PCCh, en el caso de Zheng están implicados su hijo y su esposa, con empresas tapadera que traficaban con licencias farmacéuticas concedidas a productores sin estándares a cambio de estos sobornos.

El hijo, Zheng Hairong, que trabajaba para la empresa estatal China Drugs Group, era también el responsable de una firma inexistente, Shanghai Yizheng, que obtenía y vendía licencias para medicamentos y equipos médicos.

La esposa del condenado, Liu Naixue, que trabajaba para una empresa de tecnología biológica en Pekín, estaba también implicada en este tráfico ilegal de licencias cuyo efecto más inmediato ha sido la muerte de diez personas en China a las que se les inyectó un medicamento tóxico.

Diez muertes en China

Los familiares de estas diez víctimas en la ciudad meridional china de Cantón (capital provincial) denunciaron al hospital que los atendió, el Hospital Universitario número 3 de Zhongshan, y exigen una compensación de 2 millones de euros.

Estas falsas inyecciones de Armillarisni A fueron sintetizadas por la compañía Qiqihar No. 2 Pharmaceutical Co. Limited, y todo indica que podrían contener dietilenglicol (diethyleneglycol), un anticongelante utilizado en líquido para frenos.

Un total de 1.248 empleados sanitarios fueron sancionados por corrupción, tráfico de medicamentos y cobro de gastos médicos ilegales en 2005, según los datos más recientes del Ministerio de Salud.

Más de cien fallecidos en Panamá

Uno de estos productos tóxicos llegó a Panamá, donde ha causado la muerte de más de cien personas. Se trataba de un jarabe para la tos que también contenía dietilenglicol y que había sido importado por la empresa intermediaria española Rasfer y producido por una china sin licencia para fármacos.

El mismo componente ha sido hallado en dos pastas dentífricas chinas, Excel y Mr. Cool, que se vendieron, además de en Panamá, en República Dominicana, Nicaragua, Costa Rica y Australia. Por su parte, el gobierno estadounidense ha abierto una investigación para evaluar si se han importado productos contaminados a EE.UU..

La condena de Zheng coincide con el anuncio por parte del Gobierno chino de la implantación de un sistema de retirada de productos para consumo humano y de la aplicación de unos estándares internacionales en su producción, por parte de la Administración General de Supervisión de la Calidad, Inspección y Cuarentena.

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