El Gobierno nigeriano acusa a Pfizer de homicidio tras utilizar a 200 niños como cobayas en 1996

Las autoridades de Nigeria emprenden una acción judicial en la que exigen 5.200 millones de euros en indemnizaciones.

El Gobierno federal nigeriano ha emprendido una acción judicial contra la multinacional farmacéutica Pfizer, a la que acusa de haber experimentado ilegalmente con unos 200 niños dos medicamentos que habrían causado, según la denuncia, la muerte de más de una decena de ellos y graves secuelas irreversibles en el resto.

Según el diario nigeriano Guardian News, la demanda solicita a la Corte Suprema Federal de Abuya que Pfizer pague indemizaciones por valor de 7.000 millones de dólares (unos 5.200 millones de euros) para indemnizar a las familias, además de compensar al Gobierno por los costosos tratamientos de cura y apoyo a las familias en los años posteriores a los acontecimientos. También se incluye una cantidad para sufragar los costes de las campañas necesarias para recuperar la credibilidad del sistema sanitario de la región.

En el proceso, que fue iniciado hace dos años por las autoridades del estado de Kano, en el norte del país, se acusa a la firma de mala conducta, conspiración criminal y homicidio de inocentes.

El juicio se aplazó para el 26 de junio tras la petición del abogado de la defensa, Chiefe Afe Babalola, que dijo que el caso era incompetente porque los documentos presentados por la acusación no habían llegado a sus clientes, tal y como estipula la ley. Aún así, el letrado no solicitó que se anulara el proceso. "Mis clientes quieren tener el caso resuelto a favor lo más pronto posible", dijo Babalola.

En abril de 1996, en plena epidemia de meningitis, cólera y sarampión que estaba causando la muerte de numerosos niños, Pfizer intervino voluntariamente en el programa de emergencia lanzado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además de las acciones sanitarias normales previstas por el plan internacional, la compañía seleccionó a 200 niños para un tratamiento experimental basado en dos fármacos, Trovan, que se suministró a noventa y nueve, y Ceftriaxone, a otros 101.

Según el fiscal general del Estado de Kano, Barrister Aliyu Umar, los medicamentos causaron la muerte de más de una decena de niños y en el resto provocaron secuelas irreversibles, como malformaciones, ceguera, parálisis o daños cerebrales.

El caso salió a la luz en 2000 tras una investigación del diario estadounidense The Washington Post sobre la administración del Trovan en los niños de Kano, al que siguió una investigación del Ministerio de Sanidad nigeriano.

Pfizer defendió siempre la ética y la profesionalidad en el desarrollo de aquel estudio. Ahora, once años más tarde, y siguiendo varias demandas particulares de las familias de los afectados y otra del Gobierno del estado de Kano, es el Gobierno central el que pide responsabilidades a Pfizer por las consecuencias del llamado Test de Trovan de Kano.

Respuesta de Pfizer

La multinacional farmacéutica ha asegurado que "el Gobierno nigeriano estaba ampliamente informado del estudio que Pfizer estaba haciendo de forma responsable, coherente con la legislación nigeriana y con la correspondiente atención a la seguridad de los pacientes".

"El estudio llevado a cabo salvó a más de 200 niños atacados por meningitis meningogógica, una enfermedad que sin tratamiento mata a cuatro de cada diez enfermos", prosigue la empresa en un comunicado.

"El fármaco estaba en una fase de desarrollo avanzado y ya había sido experimentado en 5.000 pacientes", asegura Pfizer. "Toda la información científica disponible en el momento de los hechos indicaba que el fármaco ofrecía un elevado potencial como tratamiento salvavidas ante una enfermedad mortal", añade.

La Food and Drug Administration (FDA) -la agencia estadounidense que se ocupa de la aprobación de los fármacos para su uso humano- aprobó en diciembre 1997 la comercialización del Trovan (trovafloxacin/alatrofloxacin), que describe como un antibiótico de suministro oral utilizado para "tratar diferentes tipos de infección". El producto entró en el mercado tres meses después, pero en junio de 1999 la FDA publicó una nota en la que advertía sobre "riesgos de toxicidad hepática asociados al uso de Trovan".

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