Casi 7.000 encuestados

Las personas que limpiaron el fuel del Prestige sufrieron trastornos respiratorios

Según un estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) presentó hoy las conclusiones de la primera fase de un estudio dedicado a evaluar las secuelas que han sufrido las personas que colaboraron en las tareas de limpieza del fuel del petrolero Prestige, tras su hundimiento el 13 de noviembre de 2002, entre las que se destacan trastornos respiratorios.

Se trata del primer estudio científico en toda la historia de las mareas negras que analiza en profundidad y a largo plazo la repercusión en las vías respiratorias de este tipo de trabajos y sus primeras conclusiones dejan ver la presencia de unos "síntomas respiratorios crónicos", como aseguró la responsable del grupo de trabajo clínico del proyecto y coordinadora del trabajo de campo, la doctora Gema Rodríguez.

El Estudio Epidemiológico de las repercusiones clínicas, biológicas y funcionales del vertido del buque Prestige sobre la salud respiratoria en marineros de la costa de Galicia (Estudio Separ-Prestige) se dirige a evaluar el impacto a largo plazo de la exposición a los compuestos volátiles del hidrocarburo vertido en las costas gallegas, sobre la salud respiratoria de los marineros y mariscadores que ayudaron en las tareas de limpieza.

El estudio científico de investigación fue publicado el viernes pasado en la revista científica internacional de neumología American Journal Respiratory and Critical Care Medicine y entre sus resultados destacan tres conclusiones.

La primera es que los resultados muestran una mayor prevalencia de síntomas respiratorios en los marineros y mariscadores que participaron en la limpieza entre un año y medio y dos años después de la misma. Estos síntomas podrían consistir, básicamente, en un trastorno inflamatorio de las vías aéreas, "algo similar a lo que produce el tabaco", indicó a Europa Press el ex presidente del Comité Científico de la Separ, codirector del proyecto y neumólogo, el doctor Joan A. Barberá.

La segunda es que los síntomas fueron más importante en el grupo de sujetos más expuestos, es decir, aquellos que limpiaron durante más días y más horas al día, y que realizaron un mayor número de tareas -relación dosis-efecto, según Barberá-. A su vez, la intensidad de los síntomas fue menor en aquellas personas que habían utilizado mascarilla con mayor frecuencia.

Por último, se detecta una tendencia a la disminución de los síntomas asociados a la participación en la limpieza del fuel a medida que aumenta el tiempo transcurrido desde la exposición.

El estudio se concreta en tres fases, de las que hoy se presentó la primera de ellas. Esta fase se llevó a cabo entre enero de 2004 y febrero de 2005, recogiendo información a través de un cuestionario respondido por unas 6.869 personas que pertenecían a cuarenta y cuatro cofradías de Galicia.

El cuestionario se hizo a hombres (65%) y mujeres (35%), fumadores y no fumadores, constituyendo una "muestra suficiente y representativa", según Barberá, quien justificó que esta primera fase sea "más general y de aproximación".

La segunda fase se extendió de julio de 2004 a febrero de 2005 y consistió en un estudio clínico y de función pulmonar, cuyos análisis todavía se están evaluando y se espera su publicación para finales de año. La muestra de población fue de unas 800 personas, entre las casi 7.000 escogidas, ya en la primera fase, de las que 600 habían participado en las tareas de limpieza y 200 que no lo habían hecho.

Ahora está pendiente de la aprobación por parte del Ministerio de Sanidad y Consumo la tercera fase. Ésta consistiría en poder determinar si, 6 años después del suceso, los síntomas persisten, "dando respuesta a los resultados obtenidos en la segunda fase", explicó el ex presidente del Comité Científico de la SEPAR y codirector del proyecto.

Barberá destacó que "hay más información sobre lo que les pasa a los animales y al fondo marino", pero que hay poca información sobre la "afectación a la salud de las personas". Su objetivo no es dar soluciones para el futuro, sino "que los expertos en salud pública conozcan los resultados y los tengan en cuenta".

Este proyecto ha sido financiado por el Fondo de Investigación Sanitaria, del Ministerio de Sanidad y Consumo, quien ha aportado unos 422.000 euros; por la Red de Centros sobre Enfermedades Respiratorias y también con fondos de la propia Separ. En total han sido unos 530.000 de financiación. En el estudio han participado un equipo multidisciplinar de neumólogos, epidemiólogos, toxicólogos y expertos en genética pertenecientes a diferentes centros de investigación de España.

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