Mattel anuncia la retirada de otros 800.000 juguetes con plomo y el Gobierno estadounidense investiga la transparencia de la empresa

Mattel ha sido multada en dos ocasiones desde 2001 por ocultar <i>"intencionalmente"</i> información sobre defectos peligrosos.

La Comisión de Seguridad de Productos de Consumo estadounidense (CPSC, en sus siglas en inglés), en colaboración con la empresa Mattel, ha anunciado esta madrugada (hora española) que solicitará la retirada de otros 800.000 juguetes, la mayoría de ellos comercializados en Estados Unidos (522.000), debido al "nivel intolerable" de plomo en su pintura.

Los artículos defectuosos afectados en todo el mundo en esta ocasión -1.580 en España- son tres modelos de la línea Fisher-Price, para niños preescolares, y ocho complementos de Barbie. El anuncio incluye 675.000 unidades de varios accesorios de la muñeca fabricados entre el 30 de septiembre de 2006 y el 20 de agosto de 2007. Asimismo implica la retirada de 8.900 juguetes de la serie Bongo Band de la filial Fisher-Price, que fueron vendidos en Estados Unidos entre julio y agosto de 2007. Es la tercera ocasión en la que Mattel lanza un aviso de retirada de juguetes fabricados en China debido al exceso de pintura con plomo en las últimas cinco semanas.

Los juguetes identificados han sido producidos por dos proveedores de Mattel: Apex Manufacturing Company Ltd (Apex) para la pieza del camión con remolque, y Holder Plastic Company (Holder) para las piezas de la línea de mobiliario. Estas empresas subcontrataron las tareas de pintura de las piezas afectadas a Boyi Plastic Products Factory (Boyi) para los primeros y Dong Lian Fa (DLF) y Yup Sing (YS) para los segundos. Estas tres últimas empresas han utilizado pintura no certificada por Mattel. Las tres han dejado de trabajar para Mattel.

Investigación de la CPSC

Por su parte, el organismo del Gobierno estadounidense está investigando la transparencia de la empresa ante la detección de irregularidades en sus juguetes. Según publica el diario estadounidense The Wall Street Journal, la CPSC advierte que, con pocas excepciones, la legislación federal de EE.UU. exige que los fabricantes notifiquen cualquier reclamo sobre productos peligrosos en un plazo de 24 horas, incluso si no se tiene certeza que ello requerirá una retirada de mercado.

En tres casos importantes ocurridos desde fines de los años 90, en los que Mattel retiró grandes cantidades de juguetes -incluyendo el retiro este agosto de casi 18 millones de juguetes repletos de imanes potencialmente letales-, la empresa tardó meses en recopilar información. En dos casos, la compañía recolectó muchísimos incidentes que involucraban productos defectuosos antes de informar a los reguladores y a veces, ha evaluado posibles remedios para los defectos antes de enviarles un reporte inicial.

En un reportaje, The Wall Street Journal advierte que el sistema actual de retiradas, que depende en gran medida de los informes voluntarios por parte de las compañías, falla cuando la industria y el gobierno ni siquiera se ponen de acuerdo en cómo deben de colaborar.

El rotativo estadounidense indica que "la definición de Mattel de lo que constituye una respuesta oportuna difiere mucho de la que tiene el gobierno de Estados Unidos, algo que el mayor fabricante de juguetes del mundo admite abiertamente. Este choque arroja preguntas acerca de los estándares de seguridad, y la facultad para hacer que se cumplan, que tiene la CPSC".

El presidente ejecutivo de Mattel, Robert Eckert, dice, según publica The Wall Street Journal, que la compañía informa sobre los problemas siguiendo su propio calendario porque cree que tanto la ley como las normas de práctica de la comisión son poco razonables. Mattel cree que debería poder evaluar los riesgos internamente antes de alertar a nadie más, sea lo que sea lo que diga la ley.

Al exigir que las compañías reporten de inmediato cualquier incidente que podría suponer un riesgo, "el estándar de la comisión podría aplicarse a casi cualquier cosa", afirma Eckert en una entrevista. A menudo el gobierno saca de contexto informes preliminares, señala el ejecutivo. Desde la perspectiva de Mattel, incluso la acumulación de cientos de incidentes no lleva automáticamente a que se cuestione la seguridad de un juguete específico.

Eckert insiste en que la compañía no oculta nada a los reguladores y que la única pregunta es "si reportamos la cuestión en un plazo adecuado". "Estamos autorizados a investigar" antes de alertar a la Comisión, indica.

Pero la CPSC no está de acuerdo y desde 2001 ha multado en dos ocasiones a Mattel por ocultar "intencionalmente" información sobre defectos, lo que "creó un riesgo irrazonable de daños físicos serios e incluso muerte". Mattel saldó los casos sin admitir haber hecho nada malo ni que los juguetes fueran defectuosos. Ahora, la comisión investiga la puntualidad de los informes de la compañía en sus últimos retiros.

Un grupo de fabricantes de juguetes, incluyendo Hasbro, el mayor rival de Mattel, también han sufrido las multas por no reportar problemas a tiempo.

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