Bruselas propone obligar a los bancos a verificar la autenticidad de los billetes y monedas de euros

En 2006 se retiraron de la circulación cerca de 164.000 monedas falsas.

La Comisión Europea propuso hoy obligar por ley a los bancos a verificar la autenticidad de los billetes y monedas de euros que reciben antes de ponerlos de nuevo en circulación con el objetivo de reforzar la lucha contra las falsificaciones. En 2006 se retiraron de la circulación cerca de 164.000 monedas falsas, principalmente de uno y dos euros, sobre un volumen total de 69.000 millones de piezas auténticas, según los datos de Bruselas.

El comisario responsable de Lucha contra el Fraude, Siim Kallas, señaló que, aunque la falsificación del euro "sigue siendo una actividad ilegal de considerable importancia", el sistema de control y protección de la UE "funciona bien". No obstante, defendió la necesidad del cambio legislativo referido a los bancos, y apostó además por una "mayor vigilancia" y una "cooperación reforzada" entre las autoridades y los profesionales afectados para que la utilización de la moneda única "sea todavía más segura".

La propuesta legislativa del Ejecutivo comunitario consiste en imponer a los bancos la obligación de realizar controles para detectar las falsificaciones. "Ahora no es obligatorio", señaló el portavoz de Lucha contra el Fraude, Maximilian Strotmann.

En la actualidad, existen métodos de detección reconocidos, uniformes y eficaces que permiten que esta verificación se lleve a cabo fácilmente, según la Comisión. El Banco Central Europeo (BCE) y Bruselas ya han recomendado oficialmente la utilización de estos métodos.

Los controles de autenticidad se realizan a través de máquinas de selección con muestras que contienen a la vez billetes y monedas auténticos y otros falsos. Para garantizar la existencia y disponibilidad de billetes y monedas falsos en los lugares donde se hacen tests para regular adecuadamente las máquinas de detección, Bruselas propone autorizar a partir de ahora el transporte de estas falsificaciones entre las autoridades nacionales competentes.

En su informe anual sobre la falsificación de euros correspondiente a 2006, el Ejecutivo comunitario asegura que el incremento en el número de piezas retiradas de circulación respecto al año anterior no se debe únicamente a un aumento de las falsificaciones sino también al mayor número de controles. En total, se interceptaron cerca de 164.000 monedas, principalmente de dos y un euro y de cincuenta céntimos. Las falsificaciones se detectaron en toda la zona euro, pero también en otros países de la UE y en algunos países terceros.

La Comisión destacó no obstante que el volumen de euros falsos encontrados es todavía muy inferior al que existía de monedas anteriores al euro. Además, sigue siendo "mínimo" si se compara con los 69.000 millones de piezas auténticas en circulación o con los 13.000 millones de ejemplares de las tres monedas más corrientes. Alemania, Austria, Bélgica, Francia y Países Bajos son los países de la UE punteros a la hora de garantizar la seguridad del euro, según Bruselas.

Reforzar el papel de Europol

Además de los cambios legislativos, la Comisión reclamó a los Estados miembros que aumenten la vigilancia para "mantener la credibilidad de las monedas de euros", porque la falsificación de euros sigue desarrollándose y se sofistica cada vez más, y porque prolifera el número de talleres que se dedican a este tipo de actividades pese a las operaciones policiales.

En este sentido, el Ejecutivo comunitario pidió reforzar la cooperación entre las fuerzas de seguridad nacionales y Europol, implicando también a la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF). Bruselas aboga además por implicar en mayor medida a los fabricantes de máquinas que funcionan con monedas para detectar de manera eficaz las piezas falsas.

La Comisión expresó su satisfacción por el hecho de que todos los Estados miembros hayan establecido sanciones penales en sus respectivas legislaciones nacionales que castigan el delito de falsificación de monedas, tal y como establece la legislación comunitaria. Ello ha creado "un nivel homogéneo de protección del euro", aunque algunos países todavía tienen que hacer pequeños ajuste en sus normativas.

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