Americio y algo más

Más de 40 años después continúan apareciendo nuevos datos sobre la contaminación radiactiva existente en Palomares (Almería), como consecuencia del accidente nuclear provocado por el ejército de los EE.UU.

Lejos quedan ya las imágenes del por entonces Ministro de Información y Turismo, Sr. Fraga, bañándose en las aguas del Mediterráneo para convencer a los españoles de la inexistencia de contaminación en la zona, pero el secretismo en torno a las investigaciones se ha prolongado casi hasta nuestros días, no para evitar supuestos alarmismos, pensamos nosotros, sino para evitar asumir responsabilidades del gobierno de la dictadura en su momento y para no molestar en exceso, entonces y después, al gobierno amigo.

Hoy ya sabemos que, tras los últimos estudios de los organismos gubernamentales el Consejo de Seguridad Nuclear ampliará de 90.000 a 300.000 metros cuadrados la superficie de suelo en la que no se podrá cultivar o construir, por encontrarse afectada por la contaminación de americio, elemento químico de alta radiotoxicidad. Asimismo, los vecinos del lugar tendrán que continuar sometiéndose a chequeos anuales, a pesar de que se insista que no existe riesgo para la salud.

Pudiera alguien pensar que esto es un asunto del pasado, pero nada más lejos de la realidad. La contaminación en la zona permanecerá durante centenares de años, si es que antes los mismos responsables no acaban destruyendo el planeta con acciones públicas y ocultas, agresoras contra el medio ambiente.

De ahí que noticias como la que nos ocupa no deban pasar inadvertidas y merezca la pena reflexionar sobre la importancia que tiene profundizar en la democracia, el valor de la soberanía en política exterior y la imprescindible necesidad de emprender una lucha sin cuartel en defensa del medio ambiente.

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