FACUA y Al-Andalus denuncian la nula voluntad de diálogo por parte de Telefónica frente al cúmulo de denuncias por irregularidades en el servicio

Dieciséis años después de su constitución, el Consejo Andaluz de Consumo disuelve el Organo Regional de Mediación con Telefónica por la falta de interés de la compañía en solucionar las irregularidades mediante el diálogo con los agentes sociales.

Las cada vez mayores deficiencias e irregularidades en los servicios que presta Telefónica se acompañan de la actitud prepotente de la compañía, que ha perdido el interés por solucionar los problemas mediante el diálogo con los representantes de los consumidores y la Administración, y el pésimo funcionamiento de su Línea de Atención Personal, 1004, el único instrumento de comunicación entre la empresa y los usuarios.

Así lo denuncian la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) y la Federación Andaluza de Consumidores y Amas de Casa, Al-Andalus, que han apoyado, en el seno del Consejo Andaluz de Consumo, la disolución del Organo Regional de Mediación con Telefónica tras dieciséis años de funcionamiento.

El pasado martes, el Consejo Andaluz de Consumo, un órgano de participación y concertación adscrito a la Consejería de Gobernación del que forman parte los representantes de los consumidores, los empresarios y la Administración, decidió disolver el citado órgano de mediación ante la falta de interés de Telefónica en solucionar las irregularidades en el servicio mediante el diálogo con los agentes sociales.

FACUA y Al-Andalus advierten que desde su privatización, Telefónica ha dejado de actuar con seriedad, rigor e interés en un órgano que venía funcionando desde 1985 para solucionar las reclamaciones de los consumidores y trabajar en la mejora del servicio. Ambas Federaciones consideran que, desde la privatización de Telefónica, el citado órgano de mediación venía siendo un lastre para una empresa que se muestra cada vez menos interesada en solucionar los problemas y irregularidades de sus servicios.

Hay que recordar que Telefónica cerró en 1998 todas sus oficinas de atención comercial para relegar a los usuarios a la comunicación con la compañía a través del 1004, un servicio que se caracteriza por la falta de formación de muchos de sus teleoperadores.

FACUA y Al-Andalus denuncian que Telefónica rechaza de forma sistemática las reclamaciones de los usuarios, no les informa de que está obligada a poner a su disposición hojas de reclamaciones y desde el año pasado oculta en sus escritos de respuesta a las denuncias la posibilidad de someterlas al Arbitraje de Consumo, una vía gratuita y rápida de resolución de conflictos.

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