FACUA presenta un informe en el que alerta de los timos y abusos más frecuentes a través de líneas 906

La Federación denuncia la falta de control sobre estas irregularidades y demanda al Ministerio de Ciencia y Tecnología una norma que obligue a Telefónica a posibilitar la restricción del acceso a estas líneas.

Falsas ofertas de trabajo, videntes, páginas web gratuitas que suponen más de 10.000 pesetas la hora de conexión a Internet, regalos que acaban costando menos que la llamada que hay que realizar para confirmarlos... Son algunos de los ocho tipos de fraudes y abusos de los que la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) alerta en su informe Los timos del 906, que aparecerá en el próximo número de su revista Consumerismo.

FACUA ha dirigido un escrito a la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, en el que le demanda la aprobación de una norma que obligue a Telefónica, el único operador a través del cual se pueden realizar estas llamadas, a posibilitar que los usuarios que no deseen tener acceso a líneas 906 o similares puedan exigir a la compañía que les restrinja este tipo de llamadas. Hace años, se reguló de esta forma las líneas 903, pero las empresas que las utilizaban se pasaron a las 906 sin que desde el Gobierno se haya tomado una medida similar a la anterior.

La Federación denuncia la falta de control sobre los fraudes y abusos que se cometen a través de este tipo de líneas por parte de las Administraciones de Consumo de las Comunidades Autónomas y de los ministerios de Sanidad y Consumo y de Ciencia y Tecnología.

Estos son los ocho fraudes y abusos denunciados por FACUA en su informe.

Ofertas de trabajo: Se anuncian generalmente en las páginas de ofertas de empleo de los diarios. Los teleoperadores realizan un largo cuestionario, prolongando al máximo la duración de la llamada. En ocasiones, solicitan incluso una fotografía o un currículo por escrito para dar una apariencia de credibilidad al timo. Pero en realidad, nunca se recibe respuesta ya que los trabajos no existen.

Regalos y premios: El usuario recibe una llamada, una carta o un e-mail donde se le informa que ganado un sorteo o que una empresa ha decidido hacerle un regalo. Para más información, una línea 906. La llamada a este número puede tener varios resultados: una convocatoria a una presentación comercial donde se intentará que el usuario compre un producto, cuya asistencia es indispensable para recibir el regalo; la explicación de que el regalo consiste en varias noches en un hotel o apartamento, pero con la condición de abonar la comida o unos supuestos gastos de gestión; la confirmación de un fantástico regalo, del que únicamente habrá que pagar unos gastos de envío sospechosamente altos; e incluso un largo mensaje grabado que avisa de que todas las líneas están ocupadas.

Videntes: Los que piensen que las artes adivinatorias son un don propiedad de privilegiados están muy equivocados. Hoy en día, cualquiera puede tener estos poderes. Y es que los supuestos adivinos, astrólogos, brujos o futurólogos bendecidos por los medios de comunicación se han visto tan desbordados de llamadas que no han tenido otro remedio que contratar a equipos de adivinos para atender las consultas telefónicas. ¿Qué cualidades hay que reunir para ser vidente? Capacidad para retener una llamada, inventiva y un poco de psicología barata.

Páginas web gratuitas: Numerosas páginas web que se anuncian como gratuitas condicionan su visionado a que el usuario instale en su ordenador un programa, ocultando o disimulando que la función del mismo es desconectar el modem para volverlo a conectar a Internet, pero a través de líneas 906.

Estas páginas web, de contenido generalmente erótico o pornográfico, suelen anunciarse engañosamente como gratuitas o utilizar el reclamo "sin tarjeta de crédito". El archivo que invitan a instalar es un programa marcador de teléfono de cuyas condiciones sólo se informa, en letra pequeña, una vez que el usuario lo ha grabado en su equipo.

Correos electrónicos que confirman pedidos: El usuario recibe un mensaje de correo electrónico de una empresa que le anuncia que en breve le cargará en su tarjeta de crédito una cantidad en concepto de una supuesta compra que en realidad no ha realizado. La empresa facilita únicamente un teléfono 906 para solucionar las posibles dudas que tenga el cliente. Generalmente, el usuario se intenta poner en contacto con la empresa para anular el falso pedido a través de este teléfono, y en él un contestador retiene su llamada durante un largo rato, advirtiendo por ejemplo que las líneas están saturadas.

Concursos: En muchos casos, los cada vez más frecuentes concursos de la televisión no informan del precio de la llamada o se hace en letra pequeña. La llamada también puede prolongarse debido a mensajes excesivamente largos que el usuario tiene que escuchar antes de dejar su mensaje. En muchos casos, no se informa del tiempo que estará vigente el concurso, por lo que el usuario desconoce las probabilidades que tiene de ganar un premio que, generalmente, es de una cuantía ridícula en comparación con el coste de la llamada y el número de usuarios que participan.

Líneas eróticas: En ocasiones, lo que se presenta como una conversación erótica se reduce a una simple grabación. Asimismo, quienes atienden estos teléfonos hacen lo posible, como en el resto de líneas 906, por prolongar al máximo las llamadas.

Consultorios: Psicólogos, sexólogos... Cada vez más profesionales ofrecen sus servicios a través de líneas 906. El problema es que, si bien la atención a través del teléfono deja mucho que desear en comparación de una cita en persona, el usuario no tiene generalmente forma de comprobar si la persona que está tras la línea tiene realmente la cualificación profesional que anuncia o ésta es la misma que la de los equipos de videntes que atienden otras líneas 906.

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