Uno de cada dos andaluces es partidario de prohibir la publicidad televisiva dirigida a la infancia y que las televisiones públicas no emitan anuncios

Son datos del primer Barómetro realizado por el Consejo Audiovisual de Andalucía.

Uno de cada dos andaluces se muestra partidario de prohibir la publicidad televisiva dirigida a la infancia y considera que las televisiones públicas deben renunciar a emitir anuncios, según los datos del primer Barómetro realizado por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA).

En concreto, más del 90% de las personas encuestadas para este informe consideran necesario que se controle la cantidad de anuncios emitidos y el 55% son partidarios la prohibición de la publicidad infantil.

La consejera María Luisa Pérez, responsable de Publicidad e Infancia del CAA, manifestó a Europa Press que estos datos evidencian que la corregulación "debe ser el instrumento que permita conciliar una publicidad respetuosa con la legalidad, socialmente responsable, creativa y económicamente eficiente".

María Luisa Pérez participó en la mesa redonda La publicidad actual. Legalidad, responsabilidad social y creatividad, ¿conceptos incompatibles?, en el marco del I Congreso Andaluz de Consumo, organizado por la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía y que ha tenido lugar anteayer y ayer en Sevilla.

La responsable de Publicidad e Infancia del Consejo defendió un "pacto social" para que la publicidad que emitan los medios de comunicación respete tanto el principio de igualdad de género y la eliminación de todas las formas de discriminación como la protección de la infancia.

"Entendemos que estos dos ámbitos -infancia y género-, son los que más precisan un fino ajuste y un pacto social entre los diferentes agentes implicados tendente a hacer compatible la creatividad con valores sociales emergentes e imperativos legales insoslayables", indicó.

Ausencia de códigos éticos

En este sentido, la miembro del CAA señaló que autoridades reguladoras como el Consejo Audiovisual de Andalucía "pueden y deben contribuir a este objetivo mediante el cumplimiento de las funciones que le son propias y muy especialmente en el contexto de la corregulación".

Al respecto, puso de manifiesto la ausencia en el sector de códigos éticos que contribuyan a la erradicación de la publicidad sexista pese a la gran controversia social que generan algunos anuncios y máxime cuando se considera ilícita la publicidad que presente a la mujer de forma vejatoria o que asocie su imagen a comportamientos estereotipados que vulneren el ordenamiento jurídico coadyuvando a generar la violencia de género.

Del primer Barómetro Audiovisual de Andalucía, realizado por el Consejo Audiovisual, "se desprende una actitud crítica de la población andaluza respecto a la publicidad, en la que detectan prácticas censurables".

"Una mayoría afirma no ver los anuncios y no dejarse guiar por ellos a la hora de comprar, y expresa su preocupación por determinadas prácticas publicitarias, mostrándose dedicadamente partidarios de controles más estrictos", destacó la consejera.

El estudio realizado por el CAA evidencia "la preocupación de la ciudadanía frente a anuncios que incitan a una mala alimentación, fomentan conductas agresivas y sexistas".

"En definitiva -precisó la consejera del CAA- la publicidad debe elegir si desea ser un mecanismo repetitivo y mimético que se perpetúa hasta perder su eficacia, o si debe conjugar información y creatividad para explotar su potencial como herramienta de cambio social, como auténtico estímulo para generar confianza".

En este sentido, defendió que "el engaño y la desconfianza solo producen fisuras en el mercado. La ética y la publicidad forman un binomio necesario, valores como el prestigio, la credibilidad y la confianza en la marca, servicio o producto son la mejor inversión para cualquier empresa".

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