Portugal y CE aseguran que han ofrecido a España garantías de que tendrá un centro de control de Galileo

España votó en contra del Plan industrial que se aprobó con el apoyo del resto de Estados miembros.

La presidencia portuguesa de la Unión Europea y la Comisión aseguraron hoy que han ofrecido a España garantías suficientes de que podrá contar en 2013 con un centro de control del sistema de radionavegación por satélite Galileo y atribuyeron a "cuestiones internas" españolas el hecho de que el secretario general de Transportes, Fernando Palao, acabara votando en solitario en contra del plan industrial de Galileo, que se aprobó con el apoyo del resto de Estados miembros.

El vicepresidente del Ejecutivo comunitario y responsable de Transportes, Jacques Barrot, explicó que se ha concedido a España un centro safety of life para operaciones de salvamento con sede en Madrid, el único de estas características en toda la UE. Los socios comunitarios aceptaron también que en el futuro este centro, si cumple las condiciones, pueda ejercer además funciones de control como los centros de Italia y Alemania, según el relato del comisario.

El secretario general de Transportes, Fernando Palao, aseguró que no podía aceptar el acuerdo porque el desarrollo del centro español se condicionaba a que no afectara negativamente a los centros competidores de Italia y Alemania. Palao dijo que considera que el acuerdo sobre el plan industrial no es válido porque no se aprobó por unanimidad y anunció que España podría llevar la cuestión a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Bruselas el 14 de diciembre.

"Las dificultades con las que nos hemos encontrado esta noche, que pueden explicarse quizá por cuestiones internas de España, se podrán superar", dijo Barrot. "Hay que contar con España para que Galileo sea un éxito, no queremos dejarla apartada", agregó. Y subrayó que estas ofertas para la delegación española siguen en pie pese al voto en contra de Palao.

Por su parte, el ministro portugués de Obras Públicas, Mario Lino, dijo que la presidencia presentó durante la tarde del jueves una propuesta de compromiso que fue aceptada por todas las delegaciones salvo por España. Pese a este aislamiento, Lisboa aceptó interrumpir la reunión para encontrar una solución aceptable para Madrid. "Creímos haber encontrado esa solución, pero cuando volvimos a la sala a votar comprobamos que la delegación española volvió a plantear algunas dudas", dijo Lino.

La presidencia siguió negociando pero "llegó un momento en que vimos que no era posible continuar esta situación puesto que desde mi punto de vista todas las dudas habían recibido aclaración". Lino señaló que España ha recibido garantías suficientes de que su centro safety of life podrá evolucionar y convertirse en un centro de control como los que existen en Italia y Alemania y que el voto en contra de la delegación española quizá se debió a un "malentendido".

Tanto la Comisión, como la presidencia, como el resto de las delegaciones estaban de acuerdo con que "las pretensiones de España estaban debidamente contempladas en el texto". Lino y Barrot se mostraron convencidos de que el acuerdo sobre el plan industrial de Galileo es válido pese a no haberse adoptado por unanimidad porque recibió el visto bueno de los servicios jurídicos del Consejo.

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