El Consejo de Ministros aprueba el acuerdo de transporte aéreo entre la UE y EE.UU.

Los antecedentes del acuerdo de "cielos abiertos" se remonta a 2003.

El Consejo de Ministros aprobó el viernes la firma ad referéndum del acuerdo de transporte aéreo entre la Comunidad Europea y sus Estados miembros y Estados Unidos, así como su aplicación provisional.

Los antecedentes de este acuerdo de "cielos abiertos" se remontan a 2003, cuando el Consejo de Ministros de la Unión Europea aprobó tres textos legislativos que establecían un nuevo marco para las relaciones en el sector de la aviación Estados Unidos y terceros países, tras una sentencia del Tribunal de Justicia europeo que declaraba que varias cláusulas de los acuerdos aéreos bilaterales vigentes suscritos entre los Estados miembros y Estados Unidos infringían el Derecho comunitario.

Tras un largo periodo de negociaciones formales y reuniones de carácter técnico, incluida una suspensión de las mismas desde junio de 2004, el 18 de noviembre de 2005 se concluyó un texto completo de Acuerdo de Servicios Aéreos y un Memorando de Consultas entre Estados Unidos y la Unión Europea y sus Estados miembros, cuya firma quedó sujeta al resultado del proceso jurídico de cambio normativo en Estados Unidos de la norma sobre propiedad y control.

La propuesta de interpretación de la norma sobre propiedad y control fue recibida en Estados Unidos de forma desfavorable por muchos de los sectores y colectivos afectados y, finalmente, la Administración norteamericana no consiguió aprobar esta norma. Por este motivo, el Consejo de Ministros de la Unión Europea otorgó en diciembre de 2006 un nuevo mandato al Comité negociador europeo.

Tras tres nuevas rondas de negociación, el 2 de marzo de 2007 los representantes de la UE y sus Estados miembros y de Estados Unidos alcanzaron un acuerdo sobre nuevos elementos a incluir en el texto presentado en noviembre de 2005.

Precedentes de política aperturista

El acuerdo de transporte aéreo tiene por finalidad "alentar, facilitar y mejorar la expansión del transporte aéreo internacional, y en especial entre las partes firmantes", señala el Gobierno.

Desde el punto de vista económico, "este acuerdo sienta un precedente de política aperturista y de innovación a la liberalización del transporte aéreo a nivel mundial, que va más allá de lo contemplado en los acuerdos liberalizados de "cielos abiertos" vigentes", afirma.

Además, desde el punto de vista español, "este acuerdo equipara a nivel competitivo a las compañías aéreas españolas con los transportistas aéreos europeos más importantes en el mercado norteamericano".

El acuerdo

El texto expone las principales definiciones terminológicas; las condiciones de igualdad en las que debe darse la prestación de servicios; la concesión de derechos recíprocos a las líneas aéreas de la otra parte; las condiciones requeridas para la concesión y revocación de autorización de operación y otros asuntos en relación con la propiedad, la inversión y el control, así como sobre la aplicación de la normativa y los requerimientos de seguridad.

El acuerdo potencia asimismo la obligación recíproca de protección de la aviación civil entre las partes; estimula las oportunidades comerciales y el desarrollo del mercado; prevé los derechos de aduana correspondientes, así como las exenciones; estipula directrices sobre las tasas que se cargarán a los usuarios, así como sobre los precios de los servicios y establece el procedimiento a seguir en caso de subvenciones y ayudas públicas que afecten negativamente a las condiciones de igualdad de oportunidades.

Adicionalmente, el texto reserva un artículo a la protección del medio ambiente, así como a la protección del consumidor y establece el marco para la actuación de los proveedores de los sistemas informatizados de reservas (SIR) en ambos territorios y establece un Comité Mixto encargado de las consultas en relación al acuerdo, así como un procedimiento de arbitraje.

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