Investigadores de la Universidad Carlos III crean unas gafas de subtitulado para personas con deficiencia auditiva

El aparato ha sido incluido en la lista de <i>Los inventos del año</i> de la revista <i>Time</i>.

Un grupo de investigadores del departamento de Tecnología Electrónica de la Universidad Carlos III de Madrid han ideado unas gafas pensadas para personas con deficiencia auditiva, que reproducen subtítulos en una pequeña pantalla integrada en la lente derecha, mecanismo que ha sido incluido en el listado de Los inventos del año por la revista estadounidense Time.

En declaraciones a Europa Press, José Manuel Sánchez Peña, creador del proyecto y responsable de investigación del Centro Español de Subtitulado, institución colaboradora en el proyecto, explicó que las gafas son producto "de un proyecto europeo" basado en el diseño de "un casco de bombero" en el que se incorporaba una pequeña pantalla en el ojo del bombero "para darle información de la gente".

"Pensamos que podía ser una buena idea para el ámbito de la discapacidad sensorial y en concreto para poner subtitulados en las gafas de las personas sordas", añadió.

Así, señaló que los resultados obtenidos han sido "francamente satisfactorios" y mostró estar "sorprendido" por la acogida del invento, tanto de la población con discapacidad sensorial como en el resto de la población.

En este sentido, se congratuló por el hecho de que estas gafas estén incluidas dentro de la lista de Time, y dijo no esperar competir "con el iPhone o con otros inventos tecnológicos importantes". "Nos ha llenado de satisfacción y nos parece que puede servir para que dentro de la Administración española se invierta más dinero en este tipo de aplicaciones", sostuvo.

No obstante, y a pesar de los éxitos obtenidos, aclaró que el usuario necesitaba "un poco de entrenamiento previo" para no cansarse a lo largo de la proyección de la película, por lo que requería "apoyo, estar entrenado con el uso de las gafas y adaptarse un poco".

Además, afirmó estar en contacto con dos empresas para comercializar las gafas con el objetivo de abaratar su coste de producción, cifrado en unos 450 euros, ya que los beneficiados de su uso son muy numerosos.

"La población sorda en España es muy importante, pero hay que pensar que probablemente no sea un invento útil para todos, no obstante creemos que una parte importante de ellas si podría verse favorecidas", informó.

Dificultades en el proceso

Por su parte, David Jiménez, técnico de apoyo de la investigación, explicó que el objetivo de estas gafas era "crear un sistema de envío masivo en las salas de cine" para con unos pequeños receptores "transformarlos en señal de vídeo para ser leída por la persona que lleve las gafas".

Jiménez hizo referencia a las dificultades que habían surgido a lo largo de la investigación, entre las que destacó la puesta en marcha "del mecanismo sincronizador", ya que debieron tener en cuenta el tiempo de la película, analizarlo con el tiempo del subtítulo, y enviarlo al transmisor que cada persona lleva incorporado a las gafas.

"A priori no es una cosa difícil, pero hay que tener en cuenta la recepción en el aparato que lleva la persona y fue lo más complicado", sostuvo.

También reconoció estar muy "satisfecho" por la repercusión que había generado la fabricación de las gafas, y dijo que a pesar de la novedad del invento, desde el punto de vista pedagógico quedaba "mucho por hacer". "Hay que trabajar más y no dejarlo aquí", matizó.

Por último, aludió a los proyectos que el grupo de investigación tenía en marcha y explicó que intentarían trasladar el uso de las gafas con subtitulado al ámbito educativo, para que la voz del profesor sea reconocida por los alumnos a través de este mecanismo. "De esta forma las personas sordas pueden reconocer los discursos a través de los subtitulados de las gafas", concluyó.

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