Los jóvenes cuyas madres bebían durante el embarazo podrían ser más propensos a abusar del alcohol

Según dos estudios de la Universidad Estatal de Nueva York.

Las personas jóvenes cuyas madres bebían cuando estaban embarazadas podrían ser más propensas al abuso del alcohol porque en el útero, sus sentidos en desarrollo llegaron a preferir su gusto y olor, según dos estudios de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU.) que aparecen en la revista Behavioral Neuroscience.

Los investigadores han descubierto que debido a que el sistema nervioso en desarrollo se adapta a lo que comen y beben las madres, las ratas jóvenes expuestas a alcohol (etanol) en el útero materno bebían más alcohol que las no expuestas.

En uno de los estudios, ratas de corta edad expuestas a etanol en el útero bebían más en la juventud pero no en la vida adulta. Era la progenie de ratas de uno de tres grupos experimentales: ratas expuestas a etanol a través de la dieta a niveles que iban de moderados a elevados; controles emparejados que tomaban las mismas cantidades de etanol para controlar cualquier efecto de la nutrición; y controles que comían lo que querían.

Los descendientes de estas ratas fueron estudiados al cumplir quince días, cuando aún eran crías, o en el día noventa, cuando ya eran animales maduros. Las ratas adultas elegían beber soluciones con o sin etanol. Las crías podían tomar estas soluciones a través de tubos implantados en sus carrillos, podían tragar para aceptar o rechazar al agitar su cabeza, lamiendo las paredes o el suelo del contenedor donde se encontraban o a través de un gotero.

Los animales expuestos al etanol bebieron más etanol que ambos grupos de animales control. Los autores indican que su descubrimiento es una prueba de que la preferencia por el etanol es resultado del consumo o abuso materno durante el embarazo.

Los autores apuntan a la idea de que cuando el sistema nervioso en desarrollo detecta el etanol en el fluido amniótico, se adapta de forma inconsciente a los componentes químicos que podrían ayudar o dañar al organismo, ya sean estos parte de una bebida alcohólica o de un zumo de frutas. Los investigadores sugieren que si el sistema nervioso no ha tenido más experiencias con la droga durante la vida adulta, el etanol pierde su "encanto" químico-sensorial.

En el otro estudio, las ratas fueron expuestas a olor de etanol y aquellas cuyas madres tomaron alcohol durante el embarazo fueron las que aspiraron más en esta situación experimental. Para aumentar el impacto sensorial del etanol, las células que responden al olor de sus vías nasales también se activaron. Esta respuesta alterada al alcohol predecía la respuesta de aspiración de los animales. De nuevo, estos efectos se debilitaron durante la vida adulta de los animales.

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