Una explotación y un matadero clandestinos de la localidad murciana de Lorca vendían carne a magrebíes

Han sido desmantelados por la Guardia Civil.

La Guardia Civil de Murcia, en una operación policial desarrollada durante los últimos días, ha desmantelado en Lorca una explotación y un matadero, ambos clandestinos, de ganado ovino y caprino, que destinaba las carnes procedentes de los sacrificios al consumo de ciudadanos de origen magrebí.

Según informaron hoy fuentes de la Benemérita en un comunicado, el pasado martes agentes de la Guardia Civil, junto con personal de la Dirección General de Ganadería de la Región de Murcia, inspeccionaron las referidas instalaciones, donde fueron hallados más de 100 ciudadanos de origen magrebí degollando por el rito musulmán, desollando y eviscerando gran cantidad de corderos y cabritos, mediante de empleo de todo tipo de cuchillos.

En otros casos los animales eran introducidos vivos en los maleteros de los vehículos que se encontraban estacionados a lo largo de más de un centenar de metros en el camino de acceso a la explotación.

Durante las actuaciones han sido inmovilizadas cautelarmente más de 150 cabezas de ganado ovino y caprino carentes de la preceptiva identificación sanitaria individual.

Las instalaciones ganaderas y el matadero desmantelados, que se encuentran en el término municipal de Lorca, carecían de todo tipo de autorizaciones para su funcionamiento y desarrollaban sus actividades con absoluta ausencia de control sanitario, vendiendo los animales a un precio inferior al de mercado.

Fruto de las actuaciones, resultaron imputadas, por presuntos delitos contra la salud pública y de estafa, las dos personas, de nacionalidad española, que regentaban las instalaciones.

En diciembre del año 2005 el Seprona de la Guardia Civil, en colaboración con personal de la Dirección General de Ganadería de la Región de Murcia, ya desmanteló otra granja y matadero de ganado clandestinos en el término municipal de Murcia, y en el mes de febrero del presente año, dos granjas igualmente clandestinas de ganado ovino y caprino en los términos de la capital y Las Torres de Cotillas, actuaciones en las que fueron inmovilizadas más de 1.600 cabezas de ganado.

En ambos casos las investigaciones indicaban que el ganado podría ir destinado a los sectores más deprimidos de la población.

Actualmente el sacrificio de ganado sin ningún tipo de control veterinario ni sanitario resulta especialmente peligroso para el ser humano, debido a enfermedades como las encefalopatías espongiformes transmisibles (mal de las vacas locas o scrapie de las ovejas) y la fiebre catarral ovina (lengua azul), aseguraron las fuentes.

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