Francia investiga a nueve fabricantes de productos de limpieza e higiene por pacto de precios

Entre ellos figuran las multinacionales Procter & Gamble, Sara Lee, Unilever, Colgate-Palmolive y SC Johnson.

El Consejo francés de Competencia tiene abierta una investigación que afecta a nueve grandes fabricantes de productos de limpieza e higiene sospechosos de haber participado en una gran operación para pactar sus precios en Francia. Entre ellos figuran las multinacionales Procter & Gamble, Henkel, Sara Lee, Unilever, Colgate-Palmolive, Rickitt Benckiser o SC Johnson, según informó hoy el diario Le Figaro.

La investigación coincide con las medidas adoptadas por el Gobierno galo para detectar posibles "abusos" en la fijación de precios y los márgenes de beneficio de productos básicos después de que el Instituto nacional de Consumo denunciara un incremento de hasta el 48% en algunos de ellos.

Según el rotativo, todo comenzó a principios de 2005 cuando el grupo norteamericano Johnson decidió confesar sus prácticas y delató a sus cómplices ante las autoridades francesas de la competencia. Con este trámite, conocido por los especialistas como "procedimiento de clemencia", que ahora ha comenado a aplicarse también en España, una empresa puede admitir sus propios pecados y denunciar también los de sus antiguos cómplices, para lograr un acuerdo.

A través de esta operación, el Consejo de la Competencia se hizo con expedientes clave cuya existencia ignoraba hasta el momento. Así, en diciembre de 2005 Johnson proporcionó el nombre de sus principales competidores y acólitos, entre ellos Bolton, Colgate, Henkel, Vendôme, Reckitt Benckiser y Sara Lee y explicó que desde finales de 2004 tenían la costumbre de telefonearse regularmente para mantener reuniones secretas.

También se intercambiaban correos electrónicos y ponían en común los estudios de mercado realizados por empresas especializadas. El grueso de los datos que se intercambiaban giraba en torno a la parte del mercado de productos de limpieza e insecticidas que tenía cada una y también a la política de precios que aplicaban.

Compartían igualmente información comercial sobre las condiciones de los distribuidores, entre ellas las peticiones de las grandes superficies para hacerles pagar íntegramente la reducción de precios exigida por el entonces ministro de Economía, Nicolas Sarkozy.

Pero los grupos industriales se quejaban e intentaban salir juntos de semejante atolladero. El efecto de la confesión completa y detallada de Johnson no se hizo esperar y, un mes más tarde, en enero de 2006, el Consejo de la Competencia absolvió al grupo y le exoneró totalmente de sanciones.

Luego, la unidad responsable de la Represión del fraude (Dgccrf, en sus siglas en francés), realizó con celeridad registros sorpresa, primero en los locales del sindicato que representa a los profesionales del sector, el Instituto de enlace y estudios de la industria del consumo (Ilec) y luego en las sedes de los protagonistas.

Al ver el cariz que tomaban las cosas, Colgate decidió también confesarse ante la Competencia y el grupo norteamericano admitió haber participado en otro pacto con Procter y Unilever en el mercado de los productos de higiene corporal.

Multas de hasta el 10% de las ventas

Luego, las investigaciones se fueron cerrando pero una pieza de la instrucción extraviada en un dosier llevó a los abogados a apelar ante el Tribunal Supremo la regularidad del procedimiento y los decomisos realizados en el marco de un expediente sobre productos de limpieza.

La decisión judicial se espera para las próximas semanas y cuando este asunto se solucione la unidad de Represión del fraude podrá transmitir la investigación al Consejo de la competencia. Las empresas, que se enfrentan a multas que pueden alcanzar hasta el 10% de su cifra de negocios, podrán entonces presentar su defensa. Se cree que la multa se conocerá, como muy pronto, en 2009.

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