Una bacteria ha causado 18 muertes en el hospital madrileño 12 de Octubre

Un brote tardó 20 meses en ser erradicado y fue factor contribuyente en otros 83 fallecimientos, según publica <i>El País</i>.

Una bacteria ha provocado la muerte de 18 pacientes del hospital público 12 de Octubre, en Madrid, y ha sido un elemento contribuyente en otros 83 fallecimientos, según publica hoy el diario El País.

FACUA-Consumidores en Acción considera que, ante los datos que ha revelado el diario y las denuncias de la sección sindical de CCOO en relación a la falta de personal y medios técnicos en el hospital, resulta necesaria la apertura de una investigacion que aclare si la dirección del 12 de Octubre actuó con la suficiente diligencia.

Se trata de brote de la bacteria acinetobacter baumanii que se inició en febrero de 2006 en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital y ha tardado veinte meses en ser controlado. La bacteria es multirresistente a los antibióticos y especialmente letal para las personas con el sistema inmunológico deprimido.

Las diecisiete especies de la bacteria son comunes en el medio ambiente y del 3% al 18% de la población es portadora sana. Es causante de entre el 6% y el 9% de las infecciones hospitalarias. En este sentido, un estudio llevado a cabo en 2005 en veinticinco hospitales españoles mostró la presencia de cepas de la bacteria en todos ellos.

El diario indica que la bacteria ha afectado a 252 pacientes, de los que 101 han fallecido. En 18 casos, "la muerte fue atribuible a la bacteria", según la investigación del hospital. En el resto, pacientes ya muy graves, fue "un elemento contribuyente, pero no determinante", explica Juan Carlos Montejo, médico intensivista del 12 de Octubre.

Según Montejo, el brote "no debe ser utilizado para causar alarma ni cuestionar la asistencia médica ofrecida, sino para aprender de un importante problema de la actividad clínica en todo el mundo: las infecciones hospitalarias por bacterias cada vez más resistentes".

Tres primeras infecciones en febrero de 2006

Tras diagnosticarse el tercer caso de infección por acinetobacter en pocos días, las alarmas saltaron en la UCI del hospital el 16 de febrero de 2006, aunque la situación fue considerada en primer momento "preocupante pero casi rutinaria", indica Montejo, "porque estas infecciones son algo a lo que nos enfrentamos muy a menudo".

Sin embargo, la bacteria fue desplegando poco a poco sus dos principales características, la facilidad para expandirse y desarrollar resistencias a los antibióticos. Así, en los meses posteriores a febrero de ese año, la bacteria se hizo fuerte en la UCI y desde allí fue apareciendo en otros servicios del hospital, como medicina preventiva o las plantas de enfermos quirúrgicos.

A ello se sumó el hecho que de las decenas de principios activos disponibles en el mercado, el acinetobacter sólo era sensible a uno en febrero de 2006, la colistina. Pero meses después, ni siquiera éste medicamento podía ya acabar con la bacteria, según relata El País.

En al menos tres de los más de 252 pacientes afectados, la cepa desarrolló resistencias y según explica Montero, el hospital tuvo que "pedir autorización para usar un antibiótico que entonces aún no estaba comercializado, la tigeciclina".

La cifra de afectados fue aumentando, a razón de una media mensual de 11 nuevos diagnósticos, con periodos en los que surgía uno casi a diario y otros en los que pasaban 10 o 15 días sin nuevos afectados, detalla el diario.

Dificultad para acabar con estas bacterias

El doctor José Garnacho Montero, del hospital Virgen del Rocío de Sevilla y ex coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias (Semyuc), explica en El País que "Estas bacterias sobreviven sobre casi cualquier superficie, en cualquier rincón. Lo desinfectas todo, negativizas a todos los pacientes, y de repente vuelve a surgir porque alguien ha tocado ese rincón y sin querer ha empezado a extenderla. Y antes de que te hayas dado cuenta, la bacteria ya está por todas partes otra vez".

"Una persona sana la combate sin trastornos. De hecho, hay personas que viven con ella sin sufrir ningún daño", explica Joaquín Fernández-Crehuet, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva. "Suele vivir en las ingles o axilas. En las UCI de los hospitales el peligro es que encuentra personas debilitadas y que, tras años de contacto diario con los antibióticos, se ha hecho muy resistente", añade.

Cuando la bacteria llega a un enfermo, coloniza la piel. Y si entra en las vías respiratorias por los aparatos de respiración asistida, puede causar graves neumonías. Si llega a la sangre por cualquier herida o por el pinchazo de una aguja, la sepsis puede ser letal.

Según los expertos consultados por el diario, las recetas para frenar un brote son "tan sencillas como difíciles de cumplir al 100%". En primer lugar, aislar al enfermo ya infectado y tratar de revertir la situación con antibióticos y una higiene exquisita. "Nadie que lo atienda debe tocar nada ni a nadie sin antes desinfectarse las manos", explica Garnacho.

"Luego debe evitarse que ningún instrumental, ni trozo de ropa, ni útil de limpieza utilizado con el colonizado y la cama en la que esté ingresado entre en contacto con otros objetos o personas del resto de la UCI. Porque ahí se quedará y desde allí, saltará a otro espacio, y de allí a otro, hasta llegar a un nuevo enfermo", añade.

Y por último, los expertos coinciden en que debe "apostarse porque el personal del servicio sea el suficiente y reciba la formación adecuada para interiorizar los hábitos que evitan las conductas de riesgo".

CCOO denuncia falta de personal y material

Según la dirección del 12 de Octubre, esas medidas se han cumplido escrupulosamente durante los veinte meses que ha durado el brote. Pero trabajadores de la UCI y el sindicato CCOO consideran, sin embargo, que "seguramente podría haberse hecho más y, sobre todo, mucho antes".

"Durante dos años, el personal de enfermería ha estado denunciando la falta de personal y de material para cumplir con los estándares adecuados de calidad. Había días que incluso faltaba papel secamanos y pijamas limpios", lamenta Enrique Orsi, delegado de CCOO en el hospital. Estas quejas han dejado un rastro de decenas de documentos en los dos últimos años.

Montejo resta importancia al impacto en el desarrollo del brote de unos "hechos que, aunque pueden ser ciertos, son siempre puntuales". "El hospital ha trabajado en bloque contra la infección, con todas las comisiones y los servicios afectados implicados", afirma. El centro, según publica el diario, defiende su gestión ante la crisis y asegura que la mortalidad en el hospital se ha mantenido estable en los últimos años.

El centro admite que la opción más drástica, el cierre de la UCI y el traslado de los enfermos a otros hospitales, ha sido "barajada desde el principio" y que en al menos cuatro ocasiones se procedió "al cierre parcial del servicio para desinfectar a fondo algunas zonas".

Algunos de estos cierres se llevaron a cabo durante el verano de 2006, aprovechando el descenso de actividad por las vacaciones y tras haberse registrado "días con todos los enfermos de la UCI contaminados", recuerda Orsi. Pero, con la llegada del otoño, el acinetobacter resurgió.

El pasado verano, tras un año y medio de lucha, el 12 de Octubre apostó por la solución final: recolocar a los pacientes en otras unidades de críticos del centro y echar la UCI por tierra para construirla de nuevo y ya libre de la bacteria.

La antigua UCI del 12 de Octubre tenía una estructura extraña, dos pasillos en forma de V, heredada de un edificio con más de 30 años de historia. La capacidad era de once plazas, atendidas teóricamente por siete enfermeras. La relación de personal por cama era suficiente, según los estándares recomendados, como la dirección ha respondido siempre a todos los escritos de la plantilla.

Pero según una enfermera entrevistada por El País, "había dos problemas graves: el primero era que la forma de la UCI nos impedía ver a más de un enfermo desde la mayoría de los sitios, lo que obligaba a moverte todo el rato de uno a otro llevaras encima lo que llevaras, lo que no es lo más recomendable; el segundo es que la mayoría de los días éramos sólo seis, o menos, con lo que el trabajo se hacía imposible".

Primeras denuncias sobre las carencias de personal en 2004

Entre finales de 2004 y principios de 2005, las enfermeras de la UCI denunciaron por su cuenta ante el juez las carencias de personal. Un día tras otro, cada vez que se veía reducido el equipo, firmaban una hoja estándar que remitían al juez. Pero su respuesta fue "habiéndose practicado las diligencias de investigación, no aparece debidamente justificada la perpetración de un delito". En junio de 2005, las enfermeras remitieron un escrito al Colegio Oficial de Enfermería de Madrid en junio de 2005, pero tampoco ahí encontraron apoyos.

Tras el surgimiento del brote, el personal encontró la implicación de la delegación de CCOO. El 17 de octubre de 2006, el sindicato remitió una carta al gerente para denunciar que, pese a la existencia de enfermos aislados por la bacteria, en el servicio faltaba papel secamanos, lo que obligaba a los trabajadores a utilizar una toalla, en contra de las recomendaciones para evitar la propagación de la bacteria. Igualmente, la UCI carecía de un grifo que pudiese activarse con el pie y no con las manos, otra herramienta básica para luchar contra las infecciones hospitalarias.

En otro escrito, suscrito el 28 de diciembre, CCOO reitera las quejas y destaca que "los trabajadores no disponen del material mínimo necesario para cubrir las necesidades higiénicas del servicio (papel secamanos, pijamas limpios...)". En ese mismo escrito, el sindicato lamenta que una sola enfermera esté al cargo de "cuatro enfermos aislados por acinetobacter" y denuncia que con "la actitud irresponsable de la dirección se están asumiendo riesgos innecesarios para la vida de los pacientes".

Enrique Orsi recuerda que pasaron "meses y meses exigiendo más medios y personal para la UCI". "Al final", sostiene, "no fue hasta marzo de 2007 cuando, tras salir publicada la información en algunos medios", el hospital se comprometió a medidas más drásticas, como la reforma de la UCI.

Ya somos 198.296