Más de cien modelos de vehículos fueron llamados a revisión en 2001 por los principales fabricantes a nivel mundial tras encontrarse defectos de fabricación

La Federación pone en duda que los automóviles pasen suficientes controles oficiales antes de llegar al mercado y se pregunta si los defectos detectados por las compañías se hacen siempre públicos.

La Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) advierte que sólo el año pasado, más de cien modelos de vehículos fueron llamados a revisión por los principales fabricantes a nivel mundial tras detectarse defectos que podían suponer desde fallos en cinturones de seguridad hasta incendios, aperturas espontáneas de airbags o sistemas de frenado defectuosos.

Este es uno de los datos que FACUA pone de manifiesto en el informe Defectos de fabricación en automóviles, que publica en el último número de su revista facuadossier. Datos que llevan a la Federación a denunciar la excesiva confianza que los gobiernos ponen en los fabricantes y a poner en duda que los automóviles pasen suficientes controles oficiales antes de llegar a un mercado globalizado donde un defecto de fabricación producido en un país puede repercutir en los usuarios del resto del mundo.

A la vista de recientes escándalos en el sector por la ocultación de defectos en vehículos de Mitsubishi, Ford y Chrysler, FACUA también se pregunta si se hacen siempre públicos los defectos detectados por las compañías.

En agosto de 2000, señala el informe de FACUA, el Ministerio de Transporte de Japón descubrió que la Mitsubishi Motor venía ocultando desde 1969 fallos y quejas de sus clientes por sus vehículos, los cuales procedía a retirar para realizar las reparaciones pertinentes sin informar a las autoridades. La firma llevaba un doble sistema de archivo de quejas de clientes, uno para ser presentado al Ministerio de Transporte japonés y otro que permanecía oculto bajo la clasificación H, de himitsu (secreto, en japonés).

En el verano del mismo año estalló otro escándalo que todavía hoy sigue coleando, el caso Ford/Firestone, por el que ambas empresas se enfrentan a docenas de demandas en varios países. Un defecto de fabricación en los neumáticos Firestone del Ford Explorer provocó una oleada de accidentes que se saldó con 271 fallecidos y más de 700 heridos. Según publicó el diario estadounidense Detroit Free Press, Ford llevaba recibiendo quejas y denuncias desde 1997 por los neumáticos montados en sus Explorer y, a pesar de conocer la existencia de estos defectos, lo mantuvo en silencio para evitar consecuencias negativas en su imagen de empresa.

Un nuevo escándalo salió a la luz en marzo de 2001. Según unos documentos internos de Chrysler, (del grupo germano estadounidense DaimlerChrysler), a los que tuvo acceso el diario The Wall Street Journal, la empresa recompró a usuarios estadounidenses 58.000 vehículos con defectos, en su mayoría de tipo mecánico. Una vez arreglados, fueron revendidos sin advertir a los nuevos compradores acerca del pasado del automóvil.

En España, durante 1998 y 1999, marcas como Renault, Volvo, Toyota, Audi, Ford, Mercedes y Rover realizaron llamadas a revisión de algunos de sus modelos. Algunos requerían la sustitución de piezas y otros necesitaban la reparación de una avería; entre las piezas que requerían tal examen estaban elementos como la bomba de vacío, los cables de la batería, el airbag o el aire acondicionado, la columna de dirección, los inyectores, el sistema de suspensión, el alternador, los cinturones de seguridad, las juntas del eje delantero...

Para obtener la homologación en España, el fabricante construye diez prototipos del vehículo que deben superar unas pruebas que se realizan en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), que actualmente depende del Ministerio de Defensa. Una vez que sus prototipos son homologados, los vehículos no pasan ningún otro control oficial.

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