Un estudio revela la existencia de elevados niveles de plomo en la carne de caza menor

En España la munición de plomo sólo está prohibida en casos específicos a diferencia de otros países donde no puede utilizarse.

Investigadores españoles han concluido que la existencia de un perdigón por cada pechuga de carne procedente de caza menor la contamina por encima de los niveles máximos de plomo establecidos por la Unión Europea (UE) para la carne de ave de corral, según recoge un teletipo de la agencia EFE.

La investigación ha sido realizada por un equipo del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos en Ciudad Real, un centro mixto en el que participan el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Este equipo ha centrado su estudio en la transferencia de plomo de los perdigones de caza a la carne de codorniz durante su cocción, verificando que un solo perdigón por pechuga es bastante para que la misma quede contaminada por encima de los niveles máximos de plomo establecidos por la UE en carne de aves de corral, que se sitúa en 0,1 microgramos de plomo por cada gramo de tejido.

El trabajo ha concluido que la contaminación por plomo se incrementó al aumentar el número de perdigones insertados en la carne así como en aquellas cocinadas con vinagre.

La carne de caza menor se consume habitualmente en España en forma de escabeche, por ello en la investigación se han cocinado también pechugas mediante esta receta que incorpora el vinagre y que reduce de forma importante el pH de la cocción. El trabajo concluye que un medio ácido con un pH bajo facilita la disolución del plomo.

El trabajo se realizó de forma experimental insertando entre uno y cuatro perdigones de plomo en pechugas de codornices listas para su consumo.

El estudio ha concluido que en una pechuga de 18 gramos, con cuatro perdigones y cocinada con vinagre, se detectó un nivel máximo de 31.5 microgramos de plomo por cada gramo de tejido; en el caso de una comida de 200 gramos de carne, esta contaminación supone un consumo de 6,3 miligramos de plomo. Estos niveles se encuentran muy por encima de los 1,75 miligramos establecidos como tolerables por la Organización Mundial de la Salud.

En España la legislación sólo prohíbe este tipo de caza en humedales protegidos dentro de la Red Natura 2000, así como en las zonas donde se ha cazado de forma tradicional porque puede haber hasta tres millones de perdigones por hectárea. Por el contrario, en muchos países del mundo esta munición de plomo se encuentra prohibida por las altas prevalencias de intoxicación por plomo en las aves acuáticas que ingieren los perdigones.

Referente a su incidencia en los humanos, el director del estudio, Rafael Mateo, ha señalado que aunque en la población general el consumo de carne de caza no es tan frecuente como el de ave de corral, en el caso de las familias de los cazadores de caza menor su ingesta es frecuente durante buena parte del año.

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