Una veintena de científicos hacen un llamamiento sobre el uso de los móviles

Recomiendan que no se permita utilizar el móvil a los menores de 12 años.

Veinte científicos de Europa y Estados Unidos, en su mayoría cancerólogos, han lanzado un llamamiento sobre el uso de los teléfonos móviles, en particular para los niños.

En el texto, publicado ayer por el dominical francés Journal du Dimanche, los signatarios piden que no se autorice a los menores de 12 años a utilizar un móvil, salvo en caso de urgencia.

Recalcan que los órganos en desarrollo son los más sensibles a la "influencia posible de la exposición a los campos electromagnéticos". Entre otras precauciones, aconsejan que en las comunicaciones el usuario mantenga el teléfono a más de un metro del cuerpo, es decir, que usen el dispositivo de altavoz o Bluetooth.

También piden evitar en lo posible llevar un móvil sobre uno mismo y, si no, mantener la parte de la antena orientada hacia el exterior; acercar el aparato al oído sólo una vez establecida la comunicación; limitar al máximo la duración de la llamada; privilegiar los mensajes (ya que reducen la exposición) y evitar las llamadas desde un tren o el metro o cuando la señal es débil.

El llamamiento ha sido coordinado por el profesor de psiquiatría de la Universidad de Pittsburgh David Servan-Schreiber, conocido por el éxito de su libro Guérir, en 2003.

Actualmente se realiza un estudio en trece países bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pero por el momento sólo se han publicado resultados parciales del mismo.

"Estamos hoy en la misma situación que hace cincuenta años para el amianto y el tabaco. O no se hace nada y se acepta un riesgo, o se admite que hay un haz de argumentos científicos inquietantes", declara Thierry Bouillet, cancerólogo del hospital Avicenne de Bobigny, cerca de París, y uno de los firmantes del llamamiento.

Entre los firmantes principales figuran el doctor Bernard Asselain, jefe del servicio de bioestadísticas del cáncer en el Instituto Curie; el profesor Franco Berrino, director del departamento de medicina preventiva y predictiva del Instituto Nacional del Cáncer de Milán; el doctor Thierry Bouillet, oncólogo y director del Instituto de Radioterapia del Hospital Bobigny; el ingeniero Jacques Marilleau, físico que trabajó en el Comisariado de la Energía Atómica francés y en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés, o Joel de Rosnay, doctor en ciencias.

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