Investigan a tres empresas italianas y una alemana por reutilizar derivados lácteos podridos

Preparaban una pasta de queso semielaborada para ser puesta a la venta por industrias lácteas italianas y multinacionales.

Tres empresas italianas y una alemana están siendo investigadas por la presunta reutilización de derivados lácteos caducados, podridos, con gusanos o excrementos de roedores para hacer pasta de queso semielaborada, que luego adquirían algunas industrias del sector para elaborar sus productos.

Con sedes en Cremona, Novara y Biella, en Italia, y Woringen, en Alemania, las empresas recogían los artículos putrefactos y los mezclaban con otros en mejor estado. El resultado de este proceso era una pasta que vendían a industrias lácteas italianas y de ámbito internacional, a veces las mismas que les habían entregado sus residuos, que los transformaban en los productos para la venta, según publica hoy el diario La Repubblica.

Según el citado diario, lo investigadores consideran que el hombre clave de la red es el empresario siciliano Domenico Russo: "era el punto de referencia para marcas como Galbani, Granarolo, Cademartori, Brescialat, Medeghini, Igor, Centrale del Latte di Firenze. Y también Frescolat, Euroformaggi, Mauri, Prealpi y otras multinacionales europeas, en particular de Austria, Alemania y Gran Bretaña", asegura La Repubblica.

Las investigaciones de la Guardia de Finanzas (policía fiscal y de fronteras) y de la Fiscalía de Cremona llevaron a la detención hace meses de varios responsables de las empresas que "reciclaban" los productos en mal estado, explicó a EFE el comandante provincial de este cuerpo, Mauro Santonastaso. El resultado de las pesquisas está ya en manos de los jueces de Cremona.

Implicados varios funcionarios de la Sanidad de Cremona

Entre los investigados hay algunos responsables del servicio provincial de salud (ASL, por sus siglas en italiano) de Cremona, que amparaban las actividades de la red, al no vigilar sus actividades y avisar con antelación de las inspecciones, según el diario.

Las investigaciones arrancaron en noviembre de 2006, cuando agentes de la Guardia de Finanzas pararon un camión en cuyo interior encontraron queso semielaborado "en evidente estado de putrefacción".

El vehículo provenía de la sociedad Tradel y se dirigía a las instalaciones de Megal, ambas pertenecientes a Russo. En la primera de estas empresas, los agentes descubrieron productos cubiertos de moho, caducados, descompuestos e incluso con restos de plástico y esquirlas de metal.

Según declaró a La Repubblica el capitán de la Guardia de Finanzas Agostino Brigante, se trata de "algo asqueroso, aunque más asqueroso aún es el sistema comercial que hemos descubierto".

El fiscal Francesco Messina señaló además al diario romano que existen "responsabilidades precisas" de las empresas que compraban los productos reelaborados, que se ahorraban el coste de eliminar los desechos según los procedimientos legales.

"Han cooperado en la adulteración y en la falsificación de sustancias alimenticias, lo que las hacía peligrosas para la salud pública", indicó.

Ya somos 204.118