Audiencia Provincial de Granada

Una sentencia obliga Banesto a devolver el dinero a un cliente estafado por un tercero

El responsable, que trabajaba para una empresa dedicada a realizar transferencias fraudulentas, condenado a seis meses de prisión.

La sección primera de la Audiencia Provincial de Granada ha condenado a seis meses de prisión y una multa de 3.325 euros a un hombre de 36 años, natural de Salamanca, que operaba como gestor de transferencias internacionales -a cambio de un 10% del importe-, procediendo el dinero de estafas efectuadas mediante manipulaciones informáticas.

En la sentencia se consideran hechos probados que Oscar H.J. aceptó la oferta de trabajo de gestor a través de su cuenta de correo electrónico "sin preocuparse de conocer la significación económica o jurídica" del trabajo que iba a desarrollar y "movido únicamente" por el deseo de ganar dinero de forma sencilla.

La sentencia indica además que Banesto está obligado a reembolsar el dinero estafado a su cliente, al considerar que la entidad es engañada por una persona que no es la titular de la cuenta, de modo que Oscar H.J. queda exonerado de indemnizar a la víctima con 3.324,95 euros, como pedía el Ministerio Público. A Moldavia

Aparte de otras transferencias realizadas sobre las mismas fechas, el acusado recibió el 20 de diciembre de 2006 la cantidad de 3.324 euros de la cuenta de un tercero abierta en una sucursal de Banesto, cantidad que procedía de la estafa informática.

El acusado, siguiendo las instrucciones de sus empleadores, remitió al día siguiente esta cantidad -previo descuento de su 10%- a Aurica Rotan (Moldavia) por un importe de 2.872 euros, una estafa que el acusado "podría haber evitado actuando con un mínimo de cuidado".

Adoptar cautelas

Así, el auto considera que "cualquier persona sabe que para realizar una transferencia no es preciso valerse de la cuenta corriente de un tercero" y añade que la operación es "tan anómala que impone adoptar como cautela mínima el abstenerse de operar", salvo que "se prefiera ignorar cualquier extremo relativo al asunto a la vista de lo bien remunerado que resulta un trabajo tan fácil", lo que es considerado como una "imprudencia grave".

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