La confianza del consumidor aumenta 5,1 puntos en agosto, tras cinco meses de descensos

El ICO atribuye el aumento a la evolución del crudo en agosto, pero reconoce que la tendencia del índice se mantiene a la baja.

La confianza del consumidor aumentó 5,1 puntos en agosto respecto al mes precedente, hasta los 51,4 puntos, tras cinco meses consecutivos de descensos y después del mínimo histórico que registró en julio, un repunte que podría estar relacionado con la caída que se ha producido en el precio del petróleo desde mediados de agosto, según el indicador difundido ayer por el Instituto de Crédito Oficial (ICC-ICO).

No obstante, en términos interanuales la confianza se mantuvo en la senda de descensos que comenzó a registrar en septiembre de 2007, al registrar una caída de 35,1 puntos.

El Presidente del ICO, Aurelio Martínez, aseguró en una rueda de prensa que la moderación del precio del crudo durante el mes de agosto puede ser una de las causas que explican el aumento de la confianza en este mes, por ser un elemento que aparece mucho en la prensa y que presenta un elevado nivel de correlación con la evolución de los indicadores de confianza. "Si el crudo baja de manera importante, automáticamente determina un cambio en las expectativas económicas", señaló.

En este sentido, Martínez avanzó que si el precio del crudo sigue bajando en el futuro "cabría la posibilidad" de que el indicador de confianza repuntara "ligeramente en septiembre", aunque recordó que el petróleo no es la única variable que condiciona las perspectivas de los consumidores sobre la situación económica. De hecho, Martínez explicó que la correlación entre la confianza de los consumidores y la evolución del PIB es mayor que la del indicador y el crudo, por lo que reconoció que la tendencia de la confianza aún se mantiene a la baja pese al repunte de agosto, puesto que previsiblemente el PIB seguirá desacelerándose. "Hay que esperar, pero creo que lo razonable es que continúe la desaceleración (del PIB y del índice de confianza), aunque a tasas más suavizadas", señaló.

Además, el presidente del ICO recordó que hay sectores que siguen evolucionando bien a pesar de la crisis económica que atraviesa el país. "No todos son pesimistas, hay que esperar un tiempo para sacar conclusiones, hay que ser prudentes", señaló.

Aumento respaldado por la CE

Tras valorar los datos de agosto, Martínez aseguró que la evolución del índice coincide con lo que anticipó la Comisión Europea sobre su indicador de expectativas para España, que también mejoró durante el octavo mes del año. "No es extraño, viene respaldado por otros indicadores de expectativas parecidos", subrayó.

En cuanto a la metodología del ICO para elaborar el indicador, explicó que el Instituto se basa en dos indicadores que obtiene de las encuestas a 1.000 consumidores de todo el ámbito geográfico español sobre la situación actual de su economía familiar, de la economía española y del empleo en comparación con la que existía seis meses antes (indicador parcial de la situación actual) y sobre sus expectativas al respecto para los próximos seis meses (indicador parcial de expectativas).

Posteriormente, el indicador de confianza se calcula como media aritmética de los balances de estos dos indicadores. El indicador global y sus dos componentes pueden tomar valores que oscilan entre 0 y 200 puntos, una lectura por encima de 100 indica una percepción optimista de la situación, mientras que una lectura por debajo de 100 apunta a una percepción pesimista sobre las preguntas planteadas.

Mejora del indicador de confianza

Martínez señaló que en agosto el indicador de confianza global aumentó debido, principalmente, a la mejora del indicador parcial de expectativas, que registró un incremento de 9,4 puntos, hasta los 69,2 puntos, mientras que el indicador parcial de la situación actual repuntó 0,8 puntos y se situó en 33,6 puntos.

Según el presidente del ICO, los dos indicadores mejoraron en el octavo mes del año, pero el diferencial entre ellos alcanzó un máximo histórico, lo que demuestra que las expectativas de los consumidores siguen siendo mejores que su opinión sobre la evolución económica reciente.

En concreto, el indicador parcial de situación actual aumentó levemente en agosto debido a la mejor opinión de los consumidores acerca de la situación actual de su economía familiar y de la economía española, mientras que valoraron de forma negativa la evolución del mercado laboral en los últimos seis meses, que se situó en el nivel mínimo desde el comienzo de la serie. En términos interanuales, este indicador retrocedió 49,1 puntos por la disminución de sus tres componentes.

Por su parte, el indicador de expectativas aumentó mucho más que el de la situación actual en el octavo mes del año debido al importante ascenso de todos sus componentes. Para los próximos meses, las mejores expectativas manifestadas por los consumidores se refieren a su economía familiar y las peores apuntan a la evolución de la economía española. En términos interanuales el indicador descendió 21,1 puntos.

Todos los componentes mejoran menos el empleo

De todo esto, Martínez dedujo que todos los componentes del indicador de confianza del consumidor aumentaron durante el mes de agosto, con excepción de la valoración de la situación actual del empleo, que retrocedió 1,6 puntos, en línea con los datos publicados en los últimos meses del paro registrado y la Encuesta de Población Activa (EPA). Además, las expectativas sobre el empleo son el componente que más mejora de cara al futuro.

Por edades, la confianza mejoró en agosto en casi todas las franjas de edad que contempla el ICO, excepto los jóvenes, cuyas impresiones tanto de la situación actual como las perspectivas de futuro empeoran, condicionadas, sobre todo, por la evolución del empleo, la variable que sienten de manera más próxima. Según Martínez, este dato es significativo porque, hasta ahora, los jóvenes siempre habían sido los más optimistas.

Finalmente, para completar las encuestas, el ICO añade cuatro preguntas complementarias sobre temas concretos de la economía española, como los tipos de interés o el ahorro, entre otros. Así, el indicador concluye que, debido a la positiva evolución del crudo en agosto, los consumidores confían en una progresiva moderación de los precios, que a su vez suavizará la evolución de los tipos de interés. Además, la mejora de expectativas llevará a un incremento del ahorro de los hogares y del consumo de bienes duraderos.

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