España es uno de los países europeos con las tasas más bajas de mortalidad por enfermedad cardiovascular

La obesidad infantil y el sedentarismo serán determinantes "a medio plazo" en el aumento de infartos entre personas más jóvenes.

España está entre los países europeos con una de las tasas más bajas de mortalidad por enfermedad cardiovascular, junto con Francia e Italia, aunque existen algunas lagunas en la prevención y, en concreto, en el control de la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y la diabetes.

Es uno de los datos que destaca el Informe de la salud cardiovascular en España en el Contexto Europeo presentado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC), con motivo de la celebración mañana del Día Mundial del Corazón.

España es el segundo país tras Bulgaria con una presión arterial sistólica más elevada en pacientes de edad avanzada, con 150 milímetros de mercurio (mmHg) de media; y el cuarto con las cifras más altas de presión arterial diastólica, una media de 88,4 mmHg, tras Bulgaria, Eslovenia y Letonia.

Asimismo, en estos últimos años se ha detectado en España un aumento de la prevalencia del infarto de miocardio, debido también al "progresivo envejecimiento de la población y a la mejora en el diagnóstico y los tratamientos", explicó el secretario general de la SEC, Esteban López de Sá. "Ahora se muere menos gente aunque muchos quedan con secuelas o alguna invalidez", advirtió, recordando que el número de muertes por esta causa es sólo del 5% cuando hace unos años era del 20%.

Dentro de España, Andalucía y Extremadura son las dos comunidades autónomas con el mayor número de pacientes con riesgo cardiovascular y presentan una tasa de mortalidad por episodios cardiacos similar a la de los países de Europa con mayor riesgo, también otras regiones como la Comunidad Valenciana, Baleares y Canarias se acercan a estas zonas de "peligro".

En este sentido, la mayor tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares de la Unión Europea se encuentra en los países del Este, tales como Ucrania, Bulgaria y Rusia, donde cada año mueren entre 74 y 161 hombres por cada 100.000 habitantes.

Más casos en mujeres y jóvenes

Uno de los grupos de edad más afectados en un futuro próximo van a ser las mujeres, advirtió este experto, ya que en ellas está aumentando la obesidad, el tabaquismo y cada vez tienen un patrón de vida más estresante, propiciando que el infarto de miocardio vaya a aumentar "tanto en prevalencia como en número de casos".

Para la presidenta de la SEC, María Jesús Salvador, las enfermedades cardiovasculares han estado tradicionalmente relacionadas con los hombres, si bien ahora "las mujeres tienen más obesidad, están fumando más" y, por tanto, "no deben considerarse inmunes".

Por otra parte, el aumento de la obesidad infantil y el sedentarismo también serán determinantes "a corto plazo" en un mayor número de casos de infarto en personas más jóvenes, cuando actualmente la edad media de estos pacientes está en torno a los 69 años. "Ya en los últimos años han aumentado los infartos de miocardio en jóvenes que presentaban más de un factor de riesgo, casi siempre el tabaco entre ellos", destacó Salvador.

En este sentido, ambas entidades han aprovechado para pedir al Gobierno que se vele por el cumplimiento de la Ley Antitabaco y se unifique la normativa a nivel europeo. "Falta mucho por hacer y se ha demostrado que, cuando la ley se cumple, la incidencia de las enfermedades cardiacas baja", aseguró la presidenta de la SEC.

A este respecto, el ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, anunció esta semana que su departamento está en "un período de reflexión" para analizar el desarrollo actual de la Ley Antitabaco y atender las peticiones procedentes de determinados sectores sociales, sociedades médicas y de alguna comunidad autónoma, como Cataluña, que han pedido que la norma sea "más restrictiva".

Detección durante el embarazo

Respecto a la incidencia de las enfermedades del corazón en los niños, el jefe de la Unidad de Cardiología y Hemodinámica Pediátrica del hospital Vall d'Hebron de Barcelona, el doctor Josep Girona, informó a Europa Press que entre el 6 y 10 de cada mil de los recién nacidos vivos tiene algún trastorno cardiaco.

En más del 90% de los casos estos trastornos se identifican como cardiopatías congénitas -explicó- que pueden ser relativamente benignas y no dejar "casi ninguna" secuela en el pequeño si es intervenida a tiempo, como es el caso de una comunicación interventricular, o más graves y provocar el fallecimiento del niño "a las pocas horas de nacer", como la trasposición de grandes arterias.

En este sentido, el doctor Girona aseguró que factores ambientales que puedan afectar a la madre como fumar durante el embarazo o llevar unos hábitos de vida poco saludables, "no influyen en ningún caso en la formación de las cardiopatías, ya que este tipo de malformaciones cardiacas tienen en el 99% de los casos un origen genético".

Las cardiopatías congénitas "se pueden detectar en más del 80% de los casos durante el embarazo" gracias a los avances en las técnicas de radiodiagnóstico, "incluso hay algunas que se pueden tratar en el útero, pero son excepcionales", señaló este experto. Mientras, en los primeros años de vida, las afecciones cardiacas se manifiestan en los niños a través de "una fatiga severa y continuada y por un tono azulado en la piel provocado por la falta de oxigenación en la sangre", explicó.

No obstante, los padres no deben alarmarse si su hijo presenta un soplo en el corazón ya que "aproximadamente entre el 30 y el 50% de los niños menores de cinco años ha tenido un soplo -sonido en el corazón detectado durante la auscultación-, y en la inmensa mayoría de los casos se trata de un soplo inocente sin consecuencias para la salud del niño", explicó.

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