La Comisión Europea aprueba una norma más estricta para la seguridad de los andadores infantiles

Deberán pasar ensayos de estabilidad y adaptar los diseños para reducir el riesgo de lesiones.

La Comisión Europea adoptó hoy una nueva norma de seguridad para los andadores infantiles con la que pretende dar mayores garantías de estabilidad a este artículo y frenar los muchos accidentes que sufren los pequeños que lo utilizan. Bruselas señala que son miles los niños que cada años sufren caídas con un andador y advierte de que las lesiones pueden ser "muy graves" porque en su mayoría afectan a la cabeza.

La regla promovida por el Ejecutivo comunitario y respaldada por la Eurocámara establece que se deben efectuar ensayos de estabilidad al fabricar los andadores y que el diseño de estos debe adaptarse para reducir el riesgo de lesiones.

Se trata de una norma voluntaria, pero sin ella un producto destinado a los niños no se considera seguro en el mercado comunitario, por lo que para su comercialización debe demostrar que ofrece los mismos niveles y exigencias de seguridad que la regla comunitaria. La Comisión sostiene que estas circunstancias hacen que las normas europeas para los productos destinados a menores se conviertan en normas industriales.

Los accidentes más frecuentes con este tipo de artículo están relacionados con el vuelco o caídas por las escaleras, especialmente cuando los niños tratan de desplazarse por superficies irregulares como umbrales de las puertas o bordes de alfombras. Los daños causados por estos golpes pueden ser "muy graves" al incluir lesiones en la cabeza.

Según datos de Child Accident Prevention Trust, los andadores provocan más accidentes que cualquier otro artículo para niños y en 2002 más de 2.350 bebés de Reino Unido, en su mayoría menores de un año, fueron atendidos en urgencias por esta causa.

Para la comisaria de Protección al Consumidor, Meglena Kuneva, aunque la protección última del menor corresponde a los padres o adultos, "las precauciones adicionales de seguridad en la frabricación de productos infantiles son esenciales".

Los andadores son unos dispositivos con ruedas que ayudan a los niños de entre seis y quince meses de edad a caminar, ya que ellos todavía no pueden mantenerse en pie por sí mismos. La Comisión Europea recordó en un comunicado que además de los riesgos de caída, los andadores no deben ser empleados para aprender a andar puesto que su uso prolongado puede afectar al desarrollo natural de la capacidad infantil para caminar.

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