Bruselas aprueba un reglamento para eliminar progresivamente las bombillas incandescentes

Se calcula que con esta medida cada hogar ahorrará entre 25 y 50 euros al año en su factura de electricidad.

La Comisión Europea aprobó el miércoles definitivamente un reglamento que obligará a eliminar progresivamente las bombillas incandescentes entre 2009 y 2012 y sustituirlas por otras que consuman menos energía. Se calcula que con esta medida cada hogar ahorrará entre 25 y 50 euros al año en su factura de electricidad, según los datos de Bruselas.

El Ejecutivo comunitario aprobó además una segunda norma cuyo objetivo es reducir el consumo de energía en el alumbrado callejero, industrial y de oficinas.

Los dos reglamentos permitirán conjuntamente ahorrar cerca de 80 TWh (terawatios hora) de aquí a 2020. Esta cifra equivale al consumo de electricidad de Bélgica o al de 23 millones de hogares europeos o a la producción anual de 20 centrales eléctricas de 500 megawatios.

Las nuevas disposiciones legislativas forzarán una reducción de las emisiones de CO2 de alrededor de 32 millones de toneladas al año y permitirán un ahorro total de 11.000 millones de euros anuales.

El comisario responsable de Energía, Andris Piebalgs, aseguró que las nuevas normas suponen una "señal clara del compromiso de la UE para alcanzar sus objetivos en materia de eficiencia energética y protección del clima". "Sustituyendo las bombillas del siglo pasado por tecnologías más eficaces, los hogares, los edificios y las calles en Europa conservarán la misma calidad de iluminación a la vez que ahorran energía y dinero y emiten menos CO2", señaló Piebalgs en un comunicado.

Una vez que se eliminen completamente las bombillas incandescentes, los consumidores podrán elegir todavía entre las bombillas fluorescentes compactas de larga duración, que son las que en estos momentos permiten ahorrar más energía (hasta un 75% respecto a las incandescentes), y las halógenas, con un ahorro de entre el 25 y el 50%.

El precio de este tipo de bombillas es muy superior al de las incandescentes, ya que si éstas cuestan de media unos 60 céntimos, el precio de las de bajo consumo oscila entre 2 y 10 euros. No obstante, la Comisión destacó que con una bombilla fluorescente pueden ahorrarse hasta 60 euros teniendo en cuenta no sólo el menor consumo sino la mayor duración.

La eliminación de las bombillas incandescentes comenzará en 2009 con las de mayor potencia y se llevará a cabo progresivamente para dar tiempo a la industria a adaptarse. Alrededor de 3.000 personas que trabajan en la producción de este tipo de bombillas podrían perder su puesto de trabajo, sobre todo en Polonia y Hungría, donde se sitúan las plantas más importantes.

La UE se suma así a otros países que ya han anunciado una fecha para prohibir las bombillas incandescentes como Australia (2012), Estados Unidos (2014) o Cuba (que las prohibió en 2007).

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