Aprobado por la UE un etiquetado voluntario para distringuir el vino rosado tradicional del de mezcla

Un Estado miembro podrá hacer obligatoria la referencia al vino 'tradicional' o por 'coupage', pero sólo para aquellos producidos en su territorio.

Los Veintisiete dieron el martes su visto bueno a la implantación de un etiquetado de carácter voluntario para distinguir el vino rosado elaborado con técnicas tradicionales de aquel obtenido a partir de la mezcla de vino tinto y blanco, una práctica conocida como coupage y autorizada para los vinos comunitarios de denominación, pero no para los de mesa.

El comité de gestión de la UE -formado por expertos de los Estados miembros- respaldó así una normativa para que los productores puedan informar a los consumidores de la técnica empleada para producir el vino rosado, a través de un etiquetado "voluntario" que "entrará en vigor a partir del 1 de agosto" y que distinguirá el rosado tradicional del rosado por coupage, informaron fuentes comunitarias.

Las mismas fuentes precisaron que un Estado miembro podrá hacer obligatoria la referencia al vino tradicional o por coupage, pero sólo para aquellos vinos producidos en su territorio.

La medida deberá ser ratificada en los próximos meses, después de que la UE informe de esta decisión a sus socios comerciales en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que tienen un plazo de sesenta días para dar su opinión al respecto.

Hasta ahora, la Unión Europea prohíbe mezclar tintos y blancos para producir rosado de mesa -sí está permitido para otras calidades como los de denominación-, pero se permite la importación de este tipo de caldos procedentes de países terceros. Una derogación permitió a España hasta 2004 producir vino rosado de mesa por la técnica del coupage.

La Organización Internacional del Vino y la Vid (OIV) sí permite la técnica de coupage para los vinos de mesa y Bruselas preparaba una nueva normativa para adaptarse a estas reglas internacionales, que había despertado las reticencias de algunos productores, especialmente franceses.

Con la propuesta de un etiquetado específico como éste se pretende salvar las reticencias al vino rosado de mezcla y permitir así a los productores europeos las mismas oportunidades que tienen sus competidores extracomunitarios en el mercado de la UE. La votación de este martes salió adelante con veintiséis votos positivos y la abstención de Francia, indicaron otras fuentes.

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